domingo, 19 de noviembre de 2017

SE BUSCA AUTOR

Todo empezó como un juego. Hace algo más de una semana, compartí en Facebook un vídeo que una amiga había publicado en su muro. El vídeo en cuestión, cuya procedencia es la página titulada RestaurArs, dura poco más de un minuto; en ese breve tiempo, detalles de cuadros desfilan por la pantalla, al ritmo del celebérrimo Bolero de Ravel. He dicho detalles, pero tal denominación se me queda corta en algún caso, ya que se nos presentan elementos de muy reducido tamaño, que ocupan un espacio mínimo en la composición a la que pertenecen. Otros son rostros o figuras de personajes, algunos de ellos sobradamente conocidos. Se trata, en definitiva, de un vídeo atractivo para los que, como yo, disfrutan acercándose a los cuadros ―a veces, con cierto sobresalto de vigilantes de museo― para ver de cerca la expresión de los retratados o fijarse en los elementos secundarios.

martes, 14 de noviembre de 2017

LA MUERTE Y LA PRIMAVERA

Cuando Mercè Rodoreda murió en 1983, estaba trabajando en una novela titulada La muerte y la primavera, que dejó inconclusa. Es fácil pensar que una obra que queda incompleta tras la desaparición de su autor es un proyecto de los años finales de este, una especie de testamento que queda truncado. No es así en este caso: dos décadas antes, en 1961, cuando aún no se había publicado La plaza del diamante, Mercè Rodoreda envió una primera versión de La muerte y la primavera para su participación en el Premio Sant Jordi, uno de los más prestigiosos para novelas en lengua catalana. Así se lo contó ella misma por carta a su amigo Joan Sales, poeta y editor, además del auténtico descubridor del talento de esta autora. En otra carta con el mismo destinatario, Rodoreda explicaba que se trataba de una novela «terriblemente poética y terriblemente negra. Con mi estilo de ahora: en primera persona y procurando decir las cosas de la manera más pura e inesperada. Será una novela de amor y de soledad infinitas».

jueves, 9 de noviembre de 2017

BICICLETAS ROTAS

Llevo más de una semana con la canción de Tom Waits Broken bicycles alojada en mi cerebro. No es algo extraño, teniendo en cuenta que se trata de una de mis canciones favoritas, pero lo cierto es que hacía tiempo que no la escuchaba. Tengo ciertos problemas con la música y las reacciones emocionales que me causa, y en consecuencia huyo de las piezas que me arrastran con demasiada fuerza hacia el terreno de la melancolía. Porque no hay canción más triste ―y pocas más hermosas― que ésta.

jueves, 2 de noviembre de 2017

LOS CUADROS DE OCTUBRE (2017)


El pintor estadounidense de origen danés Soren Emil Carlsen (1853-1932) es un hábil captador de la singularidad y la belleza de las cosas pequeñas. Entre sus cuadros hay un gran número de naturalezas muertas en las que recipientes, flores, frutos y prendas de vestir nos saludan desde ese puesto en la eternidad que algunos artistas se molestan en otorgar a los detalles en principio intrascendentes. Aparte de su indudable habilidad para reflejar los distintos materiales y texturas, cualidad fundamental en un pintor de bodegones, Carlsen tiene ese añadido que sólo unos pocos consiguen: la capacidad de dotar de alma a los seres inanimados que pueblan sus composiciones. Dentro de sus obras de este tipo, me gustan especialmente varias que tienen como elemento central un abanico. No nos engañemos: los objetos como este, accesorios y vinculados por la tradición literaria y teatral a temas sentimentales, despiertan de forma automática el interés del espectador. Ubicado en un espacio abstracto y con la única compañía de un pequeño jarrón, este abanico que ocupa la parte central del lienzo nos parece el testigo de múltiples aventuras, el recuerdo de innumerables lances amorosos. Pero es, además, gracias a los pinceles de Carlsen, un objeto bello en sí mismo, parte de un universo de armonía cromática de increíble exquisitez. Los objetos con alma y presencia, pero también los objetos reducidos al mero goce de sus formas y colores: un detonante para la imaginación del que los contempla, pero también para el disfrute de sus sentidos.

domingo, 29 de octubre de 2017

POR LA ESCALERA DE AOMAME

Desde hace tres meses, vivo muy cerca del centro de Madrid. Mi percepción de que vivo “muy cerca” y no en el mismo centro viene dada por una cuestión más subjetiva que medible en términos físicos: basta decir que en un par de minutos me planto todas las mañanas en la Gran Vía y, mientras espero algo aturdida por el sueño a que se abra el semáforo, contemplo maravillada la novedad de empezar la jornada en ese paisaje urbano. He pasado de ver amanecer a diario en la carretera a saltar de la cama y encontrarme inmersa en un cuadro de Antonio López.

domingo, 22 de octubre de 2017

PRIMICIAS DEL OTOÑO

La mañana del pasado miércoles, el otoño me saludó dando golpecitos en la ventana de mi alcoba. Como unos dedos tamborileando sobre el cristal, las gotas de lluvia se esmeraron, cristalinas y metódicas, en despertarme. Se adelantaron por poco al ruido del despertador. Fue, desde luego, un despertar mucho más agradable.

jueves, 12 de octubre de 2017

MIS FOTÓGRAFOS (XIV)


Sirviéndose de recursos que confieren a sus imágenes un indudable carácter pictórico, la fotógrafa búlgara Katia Chausheva es autora de un mundo íntimo y delicado, con frecuentes toques oníricos. Sus creaciones me resultan todas ellas inspiradoras, pero no he dudado en elegir la que encabeza estas líneas, que, por su parecido con ciertas escenas de mis sueños, me produce por ello una doble sensación de extrañamiento y cercanía. Gracias a una exposición múltiple, Chausheva sitúa en el escenario del bosque a un caballo que no debería estar allí y que avanza, fantasmal e imparable, por un curioso camino empedrado. Todo en este bosque es simétrico, extrañamente quieto y ordenado: los troncos en perfecta verticalidad, el sendero que se quiebra en ángulos para adentrarse en la niebla. Es un paisaje compuesto a base de elementos que no casan del todo; el equilibrio de las líneas y el ambiente sombrío son percepciones opuestas, que chocan en nuestro cerebro acostumbrado al imaginario tenebroso heredado de románticos y surrealistas. Somos claramente espectadores no implicados en la escena (el camino se desvía hacia nuestra derecha y no nos invita por ello a adentrarnos en el bosque, el caballo está a punto de pasar de largo a nuestro lado), pero aun así es inevitable que busquemos un sentido a esta visión inquietante, que estamos abocados a contemplar desde fuera, sin comprender su alcance.

martes, 3 de octubre de 2017

LOS CUADROS DE SEPTIEMBRE (2017)

Tengo la costumbre desde hace años de saludar el reinicio de las clases trayendo a esta sección un cuadro relacionado con la enseñanza. Para este mes de septiembre, que por mis circunstancias personales tiene una doble condición de principio (al habitual comienzo de curso se une mi incorporación a un instituto nuevo), he elegido una obra que me parece especialmente adecuada; una obra que habla del miedo ante lo desconocido y del valor para afrontar las novedades, y que se sitúa, de la forma más gráfica y expresiva posible, en un umbral. La pintó el artista ruso Nicolay Bogdanov-Belski a finales del siglo XIX y lleva el título de A las puertas de la escuela. No fue la única vez que este pintor llevó al lienzo un motivo semejante; se trata de un artista especializado en la pintura de género, que retrató la sociedad de su época centrándose en el mundo de la infancia y las clases humildes. A las puertas de la escuela es una obra que me resulta conmovedora. Asistimos a la entrada en clase de un alumno al que presuponemos nuevo por su actitud de indecisión. Ha llegado tarde y observa desde la puerta a sus compañeros, ajenos a su presencia y embebidos ya en sus tareas. La situación no tendría más trascendencia de no ser por la indumentaria del recién llegado, vestido con ropas andrajosas y pertrechado con unas bolsas mugrientas en las que lleva sus utensilios. Este niño humilde que no se decide a entrar y que observa la escena escolar sujetando en la mano su gorro con gesto respetuoso me parece un símbolo de muchas cosas: de la cruel desigualdad que margina a muchos desde la infancia, de los obstáculos en apariencia insalvables, del miedo a afrontar las dificultades de la existencia. Da la impresión de que un abismo imposible de franquear separa a este muchacho de los otros, los integrados, los que han llegado a tiempo de traspasar el umbral. Pero si miramos con atención, descubriremos un detalle que nos tranquilizará: uno de los chiquillos sentados en la primera fila tiene los pies descalzos; nuestro recién llegado será sin duda admitido en esta aula que acoge a todo tipo de alumnos, sin atender a su condición social. Con su estilo realista y emotivo, Bogdanov-Belski hace un hermoso canto al poder de la educación para superar obstáculos y acortar distancias entre individuos. Precisamente eso en lo que creemos los que septiembre tras septiembre emprendemos con energía el curso que comienza.

jueves, 28 de septiembre de 2017

MIS ESPEJOS ROTOS

Un amigo me contó hace tiempo que su mala memoria para los títulos le trae una consecuencia indeseada, aparte de la lógica dificultad para dar su opinión en conversaciones sobre literatura: le ha ocurrido más de una vez comprarse un libro que ya había leído porque el título no le resultaba familiar. Yo de momento no me he visto en esa situación, pero sí me ocurre tener en mis estanterías varias ediciones de la misma obra. Me sucede con los libros que amo de forma especial, que compro repetidas veces con cualquier excusa o que me regalan las personas que me conocen bien. Me sucede, como no podía ser de otra forma, con mi novela favorita de Mercè Rodoreda (que es lo mismo que decir una de mis dos o tres novelas favoritas, en términos absolutos): Espejo roto.

jueves, 21 de septiembre de 2017

LECTURAS DEL PASADO VERANO (2017)

A veces, el infierno puede adoptar las limitadas dimensiones de una vivienda familiar; es lo que Georges Simenon demuestra en esta novela concisa y terrible. La casa de las hermanas Lacroix es un poderoso símbolo de la crudeza de las relaciones humanas basadas en el resentimiento, enquistadas a lo largo de los años y encerradas en los límites de un espacio reducido. Las protagonistas comparten al mismo hombre como marido y amante, y se profesan un odio que las mantiene vivas desde hace décadas y que da sentido a su estrecha relación. Tiene especial fuerza la imagen de la familia compartimentada; varios de sus miembros aparecen confinados en un espacio que les es propio y del que apenas salen: el padre en su taller del desván, la hermana mayor en su despacho, la menor en las estancias de labores domésticas, la hija de ésta en su dormitorio de enferma. Frente a ellos, los dos hijos sanos, que huyen de la casa a la menor oportunidad y recorren un mundo exterior del que sólo tenemos referencias. Simenon crea un universo claustrofóbico, del que no es posible encontrar la salida, y lo describe con mano firme y estilo escueto, obviando las explicaciones innecesarias. Es tarea del lector descifrar los gestos y palabras, al principio enigmáticos, de esta comunidad humana condenada a la convivencia.

domingo, 10 de septiembre de 2017

EN LA CALLE

Una de las cosas buenas ―de las muchas― que saqué de la exposición Retratos de la Fundación Mapfre el pasado mes de julio fue redescubrir a Joan Colom. No digo “descubrir”, porque las imágenes de este fotógrafo que retrató hasta la extenuación el Raval de Barcelona son sobradamente conocidas, aunque no siempre se asocien al nombre del individuo tranquilo y discreto que fue su autor.

martes, 5 de septiembre de 2017

TAN CERCA DE AUSTER

A unos pocos metros, de hecho. No sabría decir cuántos (¿cinco?, ¿diez? La capacidad espacial no es, desde luego, mi fuerte). Pero el caso es que esta tarde he pasado una hora larga sentada en las proximidades de uno de los novelistas vivos a los que más admiro, escuchando sus reflexiones acerca de la escritura y la vida, que vienen a ser en él una misma cosa.

sábado, 2 de septiembre de 2017

LOS CUADROS DE AGOSTO (2017)


El pintor ucraniano contemporáneo Evgeni Gordiets encarna la faceta amable del surrealismo. Es creador de una larga serie de paisajes ingenuos y coloridos, en los que lo onírico y lo naíf se dan la mano. Sus naturalezas están transitadas por misteriosas figuras femeninas ataviadas a la moda del XIX y por criaturas animales y vegetales que se alejan de todo naturalismo por su inmovilidad y lo singular de sus dimensiones. Las montañas adoptan con frecuencia formas humanas, mientras que los seres vivos están tratados como objetos estáticos, detenidos en el espacio y el tiempo, preservados por los pinceles del artista de todo cambio o deterioro. Me ha costado elegir un cuadro dentro de semejante despliegue de fantasía y color; me he quedado finalmente con este, en el que una de las características mujeres-maniquí de Gordiets se inserta en un paisaje ideal, plasmado como es habitual en su autor con una técnica meticulosa cercana al puntillismo. Leo en su biografía que este pintor es un caso llamativo de precocidad artística, y que ya a los cinco años era motivo de asombro por su talento. No me extraña en absoluto: viendo sus obras de adulto, uno se da cuenta de que siguen siendo el sueño feliz de un niño.

viernes, 18 de agosto de 2017

COSAS QUE APRENDO LEYENDO NOVELAS

Hace no mucho, una persona amante de los libros pero poco aficionada a la narrativa me comentó que no le veía sentido a leer novelas. Le parecía una pérdida de tiempo dedicarse a seguir tramas inventadas, peripecias vividas por personajes ficticios, en lugar de, por ejemplo, empaparse directamente de las ideas de un pensador a través de un ensayo o de los sentimientos verídicos de un ser humano a través de la poesía.

miércoles, 2 de agosto de 2017

LOS CUADROS DE JULIO (2017)


El pintor polaco contemporáneo Darek Grabus nos da una límpida visión del verano en el cuadro titulado Jugadores. La sencillez de líneas, la claridad de la composición y los colores planos son rasgos habituales de este pintor, que combina el tratamiento realista de las figuras humanas con una simplificación del entorno. Sus personajes, con frecuencia sentados en la playa o en terrazas que se abren al mar, parecen suspendidos frente a un verano eterno que es más una imagen mental que un espacio físico. De entre las obras de este artista que recrean el ambiente estival me gusta sobre todo esta, en la que el elemento emotivo cobra un especial relieve: el muchacho sentado en primer plano parece contagiarse de la sombra que el muro arroja sobre él mientras observa a otros jóvenes inmersos en un juego en el que él no participa. La escena nos habla de la soledad del que se siente excluido, de la felicidad ajena que con frecuencia pone más de relieve la tristeza del que la contempla. Las tres franjas que representan el cielo, el mar y la arena conforman un escenario geométrico, casi metafísico, para este pequeño drama cotidiano. A mí me da la sensación de que hay más razones que las evidentes para que el protagonista siga siendo solitario: lo que contemplan sus ojos es tal vez un verano del pasado, un producto del deseo o un fruto de su imaginación.

lunes, 31 de julio de 2017

UN ENCUENTRO EN BARCELONA

Los encuentros entre artistas a los que admiro son situaciones especialmente gratas a mi imaginación. No me refiero a la coincidencia habitual entre personajes que compartieron un entorno y cuya consecuente proximidad dio origen a roces de uno u otro signo. Es estimulante evocar las andanzas juveniles de Lorca, Dalí y Buñuel, o irse más atrás en el tiempo para imaginar las disensiones literarias, y de las otras, que separaron a Lope de Vega y Cervantes, pero no me estoy refiriendo a este tipo de contactos habituales y lógicos entre coetáneos que habitan en el mismo entorno. Lo que me lleva a escribir hoy son los encuentros únicos y buscados, que se producen una sola vez en la vida de sus protagonistas, normalmente porque el más joven de ellos lo propicia para dar alimento a su devoción por el otro.

martes, 25 de julio de 2017

MADRES E HIJOS

El domingo pasado visité en la sala Recoletos de Mapfre la exposición titulada Retratos. Colecciones Fundación Mapfre de fotografía. Sabía que me iba a interesar: supongo que es mi faceta de novelista la que se siente atraída por esa maravillosa captación de la psicología, las circunstancias y las actitudes de personajes de variada índole que se produce cuando los fotógrafos toman la figura humana como centro de su interés. Podría comentar muchas cosas de lo que allí vi, pero me quedo con tres imágenes que llamaron poderosamente mi atención y que están unidas por el tema de la maternidad.

sábado, 22 de julio de 2017

ORDENAR EL MUNDO

En tiempos de incertidumbre, no hay nada como ponerse a ordenar. Supongo que esta tendencia mía es herencia de familia: la más clara señal de intranquilidad en una persona muy cercana a mí es encontrarla sumida en armarios y cajones, extrayendo y recolocando, rompiendo papeles con frenesí, reubicando objetos con minuciosidad de relojero. Es una labor que vista desde fuera asusta, pero que, curiosamente, a su protagonista le proporciona serenidad; un auténtico zafarrancho de combate para plantarle cara al desasosiego.

miércoles, 19 de julio de 2017

BUSCAR CASA

Buscar casa es hacer un inciso total en la vida. Está a punto de cambiar el escenario de la obra; cambiarán sin duda la actitud de los personajes y el sesgo de la trama. En esos instantes previos al inicio del nuevo acto de la función, se apodera de nosotros la incertidumbre.

domingo, 16 de julio de 2017

LIBRETA DE LECTORA (III)

«…el señor de Bragadin conocía el mayor de los secretos, el secreto de la tarea más dolorosa de la vida humana; sabía que no debemos avergonzarnos de nuestros sentimientos aunque los malgastemos en alguien que no es digno de ellos.»

Sándor Márai, La amante de Bolzano

sábado, 1 de julio de 2017

LOS CUADROS DE JUNIO (2017)

He aquí mi último descubrimiento: el pintor e ilustrador chileno Federico Infante, un artista muy joven (nacido en 1982) que tiene ya en su haber una considerable obra gráfica en la que explora el mundo de los sentimientos, la intimidad y el subconsciente. Son frecuentes las referencias a él como “pintor surrealista”; de hecho, según su propio testimonio, su técnica consiste en cubrir el lienzo con varias capas de pintura acrílica que después rasca para ir sacando de su interior las imágenes, en un proceso de total libertad, al margen de las ataduras de la razón. Elegir una sola de las obras de este artista sugerente en grado superlativo ha sido tarea difícil: me gustan todas, todas me emocionan o me conmueven o me remiten a mi mundo interior. Sus cuadros presentan espacios cercanos a la abstracción, en los que aparecen personajes solitarios concentrados en tareas, a veces insignificantes, que cobran sin embargo una gran trascendencia. Me gustan de forma especial los que, como el que encabeza estas líneas, recrean figuras femeninas que se repiten en un curioso eco visual. La mujer se arregla el vestido en un escorzo que nos impide identificar sus rasgos más personales; el paisaje arbolado que la rodea pierde definición en la zona inferior del lienzo, donde parece derretirse: es un mundo a la vez material e intangible, un espacio para el pensamiento y la reflexión, para las búsquedas personales, en el que esta mujer triplicada nos representa un poco a todos.

miércoles, 28 de junio de 2017

UN VIEJO CARRUSEL

Todos los años por estas fechas, la llegada del verano se tiñe de melancolía por las cosas que se van. Mis compañeros de profesión comprenderán sin duda lo que estoy diciendo: acabar un curso es dejar atrás personas y situaciones, desprenderse del pasado para afrontar con más ligereza el futuro, mudar de piel. Es un ciclo de la vida en miniatura que, a finales de junio, entra en un desenlace provisional, previo a la renovación de septiembre.

sábado, 24 de junio de 2017

LECTURAS DE LA PASADA PRIMAVERA (2017)

Los relatos que componen este libro de Fernando Aramburu son pinceladas que conforman un fresco desolado y brutal; tragos amargos ―ya lo dice el título― de un líquido que, bebido de golpe, nos cortaría la respiración. Estos retazos de realidad están tomados desde distintas perspectivas. Para el que no lo haya adivinado ya, diré que Aramburu aborda el problema del País Vasco, y lo hace poniéndose en la piel, en los ojos y en la voz de personajes de variado pelaje: el policía asesinado y su familia, la madre del preso que debe recorrer media España para visitar a su hijo, los niños que juegan a ser etarras y a hacer atentados con cochecitos de juguete, el sospechoso de delación que es objeto del más cruel linchamiento por parte de sus paisanos. Pero no nos engañemos pensando que esta multiplicidad de puntos de vista entraña indiferencia o ecuanimidad en el reparto de responsabilidades: se nota bien a las claras la ira del narrador contra los que esgrimen la violencia, los cobardes que apoyan el terror con su silencio, los enquistados en un orgullo que no atiende a razones. El miedo, el fanatismo, los viejos rencores, la desolación y la pérdida recorren estas páginas implacables, escritas con impresionante concisión estilística y con admirable valentía. Cuesta reponerse de la lectura de algunas de ellas. Los peces de la amargura es una dolorosa constatación de la capacidad del ser humano para infligir daño a sus semejantes. También lo es de su talento para analizar la realidad con lucidez y utilizar incluso lo más oscuro ―lo más amargo― para crear arte.

lunes, 12 de junio de 2017

LLEGÓ EL DIABLO

Hace algo más de un año, una llamada telefónica me anunciaba que mi novela El diablo salió de la niebla había resultado ganadora del Premio Cáceres de Novela Corta. La persona encargada de comunicarme el fallo fue Juan José Millás, que ejercía de presidente del jurado en esa edición. Es curiosa la sensación de familiaridad y de extrañamiento simultáneos que produce charlar con un desconocido con el que, sin embargo, se ha tenido una indudable cercanía a través de sus escritos. Sentí, de hecho, que aquella no era nuestra primera conversación; pero eso daría material para otra entrada.

viernes, 2 de junio de 2017

LOS CUADROS DE MAYO (2017)


Discouraged workers es el expresivo título original de este cuadro del pintor estadounidense Ben Norris (1910-2006). En efecto, sus protagonistas rezuman desaliento, desánimo, abatimiento: frente a un escenario de dimensiones desmesuradas, las pequeñas figuras humanas se mueven encorvadas, en solitario o en parejas, como ayudándose en el duro oficio de seguir adelante. En contraste con ellas, la maquinaria industrial que parece ir a engullirlas a todas es un prodigio de magnificencia y verticalidad; sus ángulos están nítidamente trazados, sus piezas encajan a la perfección, sus chimeneas se alzan hasta el infinito. Es un paisaje inhumano y vertiginoso, al que no cabe más que rendirse y obedecer con la cabeza gacha. Este cuadro de colores vibrantes y pinceladas vigorosas fue creado en 1936, en pleno periodo de entreguerras, en medio de una cruel crisis económica que condenó a miles de trabajadores a la sumisión y la miseria. Apenas apagados los ecos de las marchas del pasado Día del Trabajador, se me antoja que el mensaje del artista sigue pleno de validez y oportunidad: la dureza de las condiciones laborales, la existencia de un engranaje despiadado que ignora el elemento humano y la presencia triste y digna del obrero que, aun abatido, prosigue su camino sin rendirse.

domingo, 21 de mayo de 2017

EL ARTE DE LA PACIENCIA


Hace dos semanas, me encontraba yo en el interior del Fuerte de Bard, una impresionante fortaleza del Valle de Aosta que ha sustituido su tradicional función militar por la de centro de cultura y exposiciones. La intención que me había llevado hasta allí en compañía de dos amigos era la de visitar una exposición del gran fotógrafo Robert Doisneau. Nos disponíamos a hacerlo, cuando desde una pared me saludó este rostro inquisitivo. Tuve la clara sensación de que el zorro apoyado en el muro esperaba pacientemente a reclamar mi atención. Lo miré. Casi diría que nos miramos. Fue un reclamo irresistible: el plan inicial se amplió así con la visita a otra muestra también de fotografía, pero de carácter bien distinto.

domingo, 14 de mayo de 2017

LOS CLAUSTROS DEL ALMA

Tomo prestado el título del arranque de uno de los sonetos más famosos del gran Francisco de Quevedo, el que empieza diciendo: «En los claustros del alma la herida / yace callada…». (Supongo que donde esté, en el lugar donde afrontan la eternidad los poetas eminentes, no tendrá en cuenta mi pequeño hurto.) En el poema al que me refiero, don Francisco acuñaba la imagen del claustro para materializar el concepto al que se refería, que no era otro que la parte más recóndita y privada de cada uno de nosotros. Yo procederé a la inversa: voy a hablar de claustros reales que me han hecho pensar en los rincones más oscuros del alma humana.

lunes, 8 de mayo de 2017

¿POR QUÉ MERCÈ RODOREDA?

Cuando tuve noticia del proyecto Adopta una autora, no lo dudé ni un segundo. No me cabía la menor duda acerca de cuál era la escritora que debía elegir para investigar su figura y reseñar su obra a través de entradas periódicas en este blog. Era verdad que la idea de “adoptar” a una autora tan grande me parecía pretenciosa y me causaba pudor, pero el hecho de que nadie a esas alturas la hubiese elegido todavía ―el proyecto llevaba ya varios meses en marcha― me resultaba intolerable.

miércoles, 3 de mayo de 2017

LOS CUADROS DE ABRIL (2017)


Las escenas nocturnas en estaciones de tren son un clásico en la literatura y el cine. Si se trata de estaciones grandes, aparecen como un lugar de encuentro de seres desgajados de su medio, que cruzan sus caminos para en seguida perderse en el ámbito mágico de la noche. Si son estaciones de localidades pequeñas y apartadas, se convierten en espacios inciertos en medio de la nada, donde todo es posible y donde las esporádicas presencias humanas adquieren un carácter inquietante. A mí me atraen tanto en la vida como en el arte: cuando las miro al pasar desde la ventanilla, cuando son el escenario de una trama o el motivo de un cuadro. No tengo que explicar, por tanto, por qué esta Estación de tren de San Dimas, del pintor estadounidense Millard Owen Sheets (1907-1989), prendió mi atención desde el primer instante. Hay un indudable sabor de novela negra en esta escena solitaria, en los focos que sacan de la oscuridad a los dos únicos seres humanos que habitan este lugar apartado: el hombre que aguarda de pie en el andén y el que entretiene la espera leyendo el periódico. Tal vez se trate de una situación cotidiana, de dos personas que se trasladan a su casa al final de la jornada o esperan a un viajero intempestivo, pero hay algo en la composición, en el cielo creado a base de brochazos negros que se entrecruzan con los cables del tendido eléctrico, en la iluminación que saca al edificio de la sombra y le dota de un carácter animado, que hace que se dispare la imaginación del que contempla el cuadro, o al menos la mía. A mí esta estación de San Dimas me habla de encuentros clandestinos, de secretos que no deben salir a la luz, de aviesas intenciones, de conexiones misteriosas entre personajes que fingen no conocerse mientras haya un testigo ―nosotros― que los observe.

lunes, 1 de mayo de 2017

ADOPTA UNA AUTORA

Adopta una autora es un proyecto que se puso en marcha el pasado mes de noviembre de la mano de Carla Bataller, una entusiasta bloguera enamorada de la lectura. Yo no sé si ella misma tenía idea de la repercusión que alcanzaría en breve. Sospecho que no.

domingo, 30 de abril de 2017

MOMENTOS SINGULARES

Hace unos días, me senté a tomar una cerveza con un amigo en una terraza de la madrileña plaza de Santa Ana. Era una tarde plácida y templada ―nadie lo diría, oyendo ahora el ruido del viento y la lluvia golpeando los cristales―, que permitía permanecer al aire libre incluso tras la caída del sol. No hay ni que decir que Madrid entero parecía estar en la calle. Esto no sería, desde luego, motivo alguno para una entrada; sí lo fue, en cambio, un fenómeno singular sobre el que me apresuré a llamar la atención de mi acompañante.

jueves, 20 de abril de 2017

PECADORAS ARREPENTIDAS (II)

El pasado mes de septiembre publiqué una primera entrada sobre las representaciones pictóricas de la figura de María Magdalena. La componían tres visiones alejadas entre sí pero que se movían dentro de los parámetros clásicos: Magdalenas elegantes, bellas, sufrientes, comedidas en su dolor. Añado ahora una nueva entrega, en la que se incluyen obras de artistas más recientes o al menos de concepciones más modernas, que nos ofrecen versiones alejadas de los cánones tradicionales, sorprendentes e incluso rompedoras. El personaje dolorido y abnegado de épocas anteriores se contagia de una nueva visión del papel de la mujer.

viernes, 14 de abril de 2017

CIGÜEÑAS

Hace un par de días volví de viaje y una de las primeras cosas que hice fue descargar en el ordenador las fotografías de mi cámara digital. Y, como me suele suceder en semejantes ocasiones, mientras lo hacía me vinieron a la cabeza las imágenes que por motivos distintos no pude recoger con mi cámara; esos detalles, esos momentos contra los cuales conspiró la noche, el contraluz, las prisas o lo inoportuno de su aparición frente a mis ojos. También como siempre, me parecieron las imágenes más bellas de todas las que había contemplado, mucho más que las que aparecían rigurosamente almacenadas en los archivos que iba guardando en una carpeta de mi ordenador. Es, supongo, el destino de los soñadores, los románticos y los insatisfechos: siempre nos parece mejor lo que se nos escapa.

sábado, 8 de abril de 2017

UNA ENFERMEDAD INCURABLE

Cuando tengo que leer a los clásicos con mis alumnos, uso siempre textos adaptados. Es un tema que suscita disparidad de opiniones: de un lado, los que defienden que, sin su forma original, una obra literaria se desvirtúa; de otro, los que creen que un primer acercamiento tiene que pasar necesariamente por la comprensión, aunque eso implique ciertas “traiciones”. Yo me alineo con estos últimos; la adaptación es, para mí, un mal menor: los que luchamos a diario con el despego hacia la literatura, nos volvemos prácticos por necesidad.

domingo, 2 de abril de 2017

LOS CUADROS DE MARZO (2017)

Las escaleras son un escenario frecuente en mis sueños; sin duda, por ello me atraen los cuadros que las tienen como elemento central. En la pintura, los personajes que son plasmados subiendo escaleras nos parecen voluntariosos y esforzados, o atrapados en un ámbito estrecho que no los deja escapar, en una labor que les obliga a realizar un esfuerzo extraordinario. Los que se disponen a bajarlas evocan en cambio ideas de libertad o de aventura, de búsqueda de una salida, de valientes incursiones en la cara más oculta de la realidad. Si el personaje en cuestión es además un niño, dicha impresión de hace más fuerte. El pintor postimpresionista francés Henri Lebasque nos deja una encantadora plasmación de este tema en su cuadro Niño en una escalera.  Lebasque es un artista expresivo, de trazo ágil, acostumbrado a recrear el mundo de la infancia. En este caso, capta con deliciosa eficacia el paso inestable del niño que debe buscar el apoyo de la pared al bajar unos escalones demasiado altos para la longitud de sus piernas. El caballito de juguete abandonado en primer plano nos sugiere la presencia en el piso de abajo de algo que ha prendido la atención del pequeño protagonista: un ruido en el exterior, la puerta de la calle al abrirse, la voz de un recién llegado. La figurita a punto de desaparecer tras un recodo de la escalera nos hace pensar en un personaje de cuento que se adentra en las profundidades en busca de un tesoro. Pero cualquier pensamiento siniestro queda desterrado por el alegre colorido de la escena: con su verde claro y sus tonos rojizos, Lebasque nos está indicando que a este niño solo pueden esperarle gozosas aventuras en el piso de abajo.

domingo, 26 de marzo de 2017

LA MARIPOSA Y EL COLIBRÍ

El que lee novelas se encuentra con cierta frecuencia con episodios de su propio pasado contados por otro. Es una experiencia reconfortante: por muy solo o distinto que uno se pueda llegar a sentir, siempre hay algún personaje de ficción ―y, por ende, un creador de carne y hueso detrás de él― que ha cometido los mismos errores, sentido los mismos impulsos, caído en idénticas tribulaciones. Es lo grande de la narrativa. Nos ayuda, como dice Amos Oz, a entender a los demás, pero también a entendernos a nosotros mismos.

miércoles, 22 de marzo de 2017

LECTURAS DEL PASADO INVIERNO (2017)

En los últimos meses me habían llegado tantas referencias de Lucia Berlin, que llegué a temer que leerla fuera una desilusión, pero unas pocas líneas de Manual para señoras de la limpieza bastaron para ahuyentar esa posibilidad. No sé si les ocurrirá lo mismo a los numerosos lectores que se hacen lenguas de esta escritora desde su reciente redescubrimiento, pero yo me reconozco una y otra vez en las sucesivas voces que suenan en sus relatos: en algunos casos, porque sus experiencias son similares a las mías (destaco en este sentido el maravilloso El Tim, que narra la confrontación entre una profesora y un alumno difícil); en otros, porque se detienen en aspectos de la realidad que llaman mi atención (¿a alguien más le resultan fascinantes esas lavanderías que relucen con su misteriosa iluminación, con una máquina funcionando sin que nadie parezca esperar la ropa solitaria que da vueltas y vueltas en el tambor?). Los relatos que componen este volumen están sembrados de detalles que los conectan entre sí: los ambientes recurrentes ―los colegios, las urgencias de un hospital, los complejos turísticos de México, las terapias de desintoxicación― se van alternando y nos preparan para la aparición de personajes conocidos, a los que varios relatos atrás vimos en otros momentos de sus vidas y a los que reencontramos ahora en situaciones muy diferentes sin que se nos dé explicación alguna al respecto. La que fue niña reaparece como mujer madura; la mención de un nombre nos trae ecos de historias anteriores que a veces no somos capaces de precisar, como sucede con los recuerdos de nuestra propia vida. Lucia Berlin crea así un mundo circular, absorbente, claustrofóbico, un conjunto de vasos comunicantes del que resulta imposible escapar y en el que están resumidos todos los sentimientos y emociones posibles. Saber que son comprendidos por otros muchos lectores me hace sentirme un poco más acompañada.

sábado, 18 de marzo de 2017

EL DON DE LA PALABRA

Tengo mi clasificación particular de los tipos de escritor. Supongo que cada amante de la lectura tiene la suya. No es una clasificación demasiado rigurosa y se basa en criterios bastante sui géneris que se van incrementando a lo largo de los años.

lunes, 6 de marzo de 2017

LOS CUADROS DE FEBRERO (2017)

El pintor estadounidense Jeremy Lipking está especializado en retratos femeninos, en los que el realismo se mezcla con un elemento lírico. El que encabeza estas líneas se inscribe en la línea clásica de la bella misteriosa que nos oculta en rostro, aunque en este caso no se trate de un gesto de picardía o de seducción, sino la muestra de un intenso recogimiento. Es un cuadro que atrapa por la elección y el tratamiento de sus colores: el blanco transparente de la vestimenta, los ocres y dorados de los almohadones, la preciosa superficie azul de la pared (tal vez alguno diría que es verde; nos encontramos en ese territorio fronterizo en el que cuesta fijar los límites entre un color y otro). Como artista experto en la captación de la realidad, Lipking hace un alarde técnico en el juego de las texturas. Es impresionante la plasmación del cuerpo de la modelo, que la tela transparente deja en evidencia, en contraste con la rugosidad del muro o las molduras del asiento. Pero lo que de verdad atrapa de esta obra es la emoción que transmite, la profunda sensación de melancolía, de haberse inmiscuido en un momento de intimidad. Los cuadros en los que el azul ocupa un puesto importante tienen en mi opinión ese poder de emocionar.

sábado, 4 de marzo de 2017

ISLAS

Me gustan las islas. Mi afición empezó, supongo, cuando en los veraneos de mi infancia tomaba con mi familia un barco que nos conducía a la isla de Tabarca, distante apenas unos kilómetros de nuestro lugar de vacaciones. Me recuerdo unos años después a bordo de una embarcación muy pequeña, surcando un mar de color tinta en dirección a Capri. Yo me reía con el vaivén de la nave y con la espuma que me salpicaba la cara. Es uno de los recuerdos más luminosos de mi adolescencia.

domingo, 19 de febrero de 2017

SOLITARIOS

Iba a comenzar esta entrada diciendo que creo que nuestra sociedad está enferma, pero me han venido a la cabeza imágenes no tan lejanas de burlas generalizadas a discapacitados o de ejecuciones convertidas en espectáculos de masas y he decidido cambiar la formulación. Diré simplemente que hemos cambiado tanto que nos hemos convertido en algo nuevo, no sé bien en qué.

sábado, 11 de febrero de 2017

DESTELLOS

Encontrar tiempo para escribir en este espacio me resulta casi una proeza en los últimos tiempos (¿por qué el mes de febrero me viene siempre así, húmedo, desapacible y atareado?). Me limitaré por ello a reflejar aquí un breve destello poético que me ha sorprendido en los últimos días. El avance implacable del reloj no me da margen para nada más.

sábado, 4 de febrero de 2017

LOS CUADROS DE ENERO (2017)

Acabo de descubrir al artista estadounidense Jamie Heiden y no quepo en mí de gozo; sospecho que esta no va a ser la última vez que una de sus obras aparezca en mi blog. Eso sí, he de reconocer que esta primera aproximación la hago contrariando los criterios de su autor, que se presenta a sí mismo como fotógrafo. Sin embargo, sus producciones tienen en mi opinión un carácter tan pictórico que he decidido por ello incluir una en esta sección. La técnica seguida por Heiden es peculiar: tratar con acuarela instantáneas obtenidas con una Polaroid. El resultado son paisajes difusos, en los que lo cotidiano se mezcla con un curioso toque evanescente. Sus fuentes de inspiración son los edificios solitarios, los árboles de ramas retorcidas, los cielos estrellados, las ropas tendidas al viento, las carreteras perdidas, las aves desplegadas en vistosa formación. Un mundo en el que el ser humano apenas tiene presencia, pero en el que cada elemento parece estar dotado de una melancólica animación. Elegir una sola de las obras de este autor no ha sido para mí tarea fácil. Me he quedado al final con el paisaje urbano que responde al hermoso título de Mientras estabas durmiendo. La realidad regaló a Heiden el desnivel de los edificios, el juego de asimetrías y las superficies colonizadas por la vegetación. Como buen fotógrafo, él supo encontrar el motivo y elegir el encuadre. Y como buen pintor, añadió la hermosa armonía de colores, los trazos oblicuos y dinámicos del cielo, el realce de las texturas, en un mágico ejercicio de volver a crear lo ya existente.

miércoles, 1 de febrero de 2017

MIS FOTÓGRAFOS (XIII)


Un hombre y un niño se presentan ante nuestra mirada a través del doble tamiz del objetivo y de la ventanilla del vehículo en el que viajan, en una escena intimista, nocturna y evocadora: se trata de una de las imágenes que componen la serie titulada Ausencias, del fotógrafo Manuel Jesús Pineda. Es la primera oportunidad que tengo de incluir en esta sección la obra de un autor al que conozco personalmente, lo cual es para mí motivo de orgullo y quizá también de cierta responsabilidad; por una vez, mis comentarios sobre un artista no van a caer con total libertad, al margen de la opinión de la persona que los suscita. Ausencias es una serie compuesta por fotografías muy emocionantes, con un intenso poder de sugerencia. Recogen imágenes de viajeros, solos o en grupo, vistos a través del cristal del medio de transporte en que se desplazan, con frecuencia mojado por la lluvia o cubierto de vaho. Son figuras aisladas, pensativas, detenidas en esa tierra de nadie que es el trayecto entre dos puntos, en ese tiempo muerto que nos obliga a la inacción y al repliegue en nosotros mismos. Me ha costado mucho elegir una que sirva de muestra y finalmente me he dejado llevar por el impacto que me causó en una visión inicial la que encabeza estas líneas. La profunda oscuridad de la que emergen los dos perfiles iluminados otorga a estos una extraordinaria trascendencia: hay algo simbólico en ese hombre maduro que mira al frente con expresión concentrada y en el niño abstraído en una actividad que solo podemos imaginar; nos parecen un padre y un hijo que afrontan juntos el futuro, el primero con reflexiva firmeza, y el segundo dejándose llevar, con la despreocupada confianza de los pocos años. O tal vez se trate de una metáfora de dos momentos muy distintos de ese viaje que es la vida. Como sucede con frecuencia en las fotografías de Manuel Jesús Pineda, se nos antoja que algo de la condición humana queda prendido en la cuidada composición, en la hermosa expresividad de su blanco y negro.

sábado, 21 de enero de 2017

VERSOS ESENCIALES

En el relato de Lucia Berlin Triste idiota, perteneciente al libro Manual para mujeres de la limpieza, dos personajes se reencuentran después de cuarenta años sin verse. Él estuvo enamorado de ella cuando eran muy jóvenes; ella se dejó querer. Desde que se separaron, él se ha acordado de felicitarla en todos sus cumpleaños, con una fidelidad difusa y un poco triste.

jueves, 12 de enero de 2017

EN EL POZO CON MURAKAMI

Una de las cosas que más me gustan de Haruki Murakami (y los que frecuentan este blog saben hasta qué punto me gusta este autor) es su capacidad para crear imágenes que recogen estados de ánimo. Lo íntimo, lo intangible, lo que algunos o tal vez muchos guardamos en rincones oscuros sin acertar a expresarlo con palabras, queda así plasmado de forma gráfica y sugerente en acciones, actitudes de personajes o ambientes que rodean la trama. De pronto, nos encontramos “viendo” con nuestros ojos de lector nuestros impulsos más hondos, esos a los que no sabríamos poner nombre.

sábado, 7 de enero de 2017

LA VIDA FRAGMENTADA

Cuando el lector se acerca a Manual para mujeres de la limpieza de Lucia Berlin, lo hace preparado para enfrentarse a un libro de relatos. Las primeras historias así lo confirman: pinceladas narrativas que transcurren en ambientes distintos, protagonizadas y con frecuencia contadas por personajes sin relación alguna entre sí. Pero, a medida que se avanza en la lectura, van apareciendo pequeños detalles dispersos por doquier que pueden pasar inadvertidos por su sutileza o funcionar como señales para orientarse en la marea narrativa.

martes, 3 de enero de 2017

LOS CUADROS DE DICIEMBRE (2016)

Siempre que llega esta época del año y empiezan a surgir en derredor los primeros signos navideños, me acuerdo del belén que montaba de niña. Y entre todas aquellas figuritas que aguardaban pacientemente metidas en una caja durante doce meses, me viene a la cabeza la hermosa imagen de mi ángel. Porque a pesar de haber sido una descreída precoz, siempre me han fascinado ―lo siguen haciendo― esas criaturas estilizadas, ambiguas y aladas: la transposición del mundo de las hadas a la iconografía religiosa. Este Ángel del artista estadounidense Abbott Henderson Thayer (1849-1921) se parece mucho al que yo colocaba todas las navidades, colgado en precario equilibrio, sobre las planchas de corcho con las que simulaba un establo. Tiene su majestuosidad y su delicadeza; incluso ―creo recordar― un gesto similar en los brazos que se cruzan sobre el pecho. Es un ángel de facciones femeninas y de expresión melancólica, que parece meditar sobre los hechos que se avecinan y que él (ella), en su condición semidivina, ya conoce. Tiene, por último, el encanto añadido de lo abocetado e incompleto: su silueta se pierde en los bordes del lienzo, del mismo modo que aquel ángel de mi infancia esquiva una y otra vez mis intentos de recordar con precisión sus rasgos.

domingo, 1 de enero de 2017

365 HISTORIAS

Comencemos el año con una imagen que me parece oportuna para la ocasión. No, no temáis, amigos lectores, saturados como estáis sin duda por los mensajes optimistas llenos de buena voluntad, fuegos de artificio, corazones que lanzan destellos y copas de champán que se chocan artísticamente. Esta imagen a la que me refiero no desea un 2017 lleno de magia, amor y salud; no pide tampoco trabajo para todos ni paz en el mundo. Es una imagen que habla de historias.