Mi
propensión a fijarme en lo pequeño y anecdótico, la misma que me hace perderme
frente a las abstracciones y los grandes temas de alcance universal, preside
con frecuencia mis visitas a los museos. Me sucede que una obra de complicada
concepción o enormes dimensiones es registrada en mi cerebro como aquella en la
que aparece un detalle que me estremece o hace sonreír, me sobrecoge o me
sorprende. Recuerdo así, con más
intensidad que el conjunto, la imagen de una mascota, un objeto cotidiano, una planta,
una mano o un peinado que aparecen en la esquina del cuadro.
martes, 21 de mayo de 2013
martes, 14 de mayo de 2013
PEQUEÑOS ESTUDIANTES
El
fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado cuenta que en una ocasión estaba
realizando un reportaje en Mozambique y, al verse completamente rodeado de
niños, tuvo que inventar una treta para que le dejaran trabajar con
tranquilidad: les propuso que se pusieran en fila para hacerles fotos a ellos
solos y, de esta forma, podrían irse a jugar con la ilusión de haber conseguido
ser protagonistas por unos instantes. Esta maniobra la fue repitiendo en todos
los lugares a los que viajaba, y es el germen de una hermosa colección de
retratos que lleva el título de Niños.
Salgado no es el único que con frecuencia dirige su objetivo hacia los más
jóvenes; todos los grandes de la fotografía lo han hecho en alguna ocasión.
Reúno aquí algunas imágenes que me gustan especialmente, sin duda por
cuestiones de deformación profesional. Son pequeños escolares inmortalizados en
el momento de aprender, sentados en sus pupitres o en el suelo, armados con sus
lápices y cuadernos, algunos en condiciones materiales muy duras, pero todos
con la maravillosa mirada de curiosidad y expectación del que tiene aún el
mundo entero por descubrir.
sábado, 11 de mayo de 2013
ESCRIBIR, REESCRIBIR
jueves, 2 de mayo de 2013
LOS CUADROS DE ABRIL (2013)
La extraordinaria pintora estadounidense Mary Cassatt (1844-1926) se ha visto eclipsada por sus compañeros masculinos de generación, los impresionistas franceses, con los cuales compartió estilo, exposiciones y amistad. Nos ha dejado vivas y delicadas plasmaciones de la vida cotidiana de su época, en especial escenas protagonizadas por niños y mujeres, como esta titulada En el palco. El bullicioso ambiente de un teatro y el culto a la apariencia de las clases acomodadas encuentran una plasmación perfecta en esta obra de pinceladas sueltas y enérgicas. Lo primero que seduce en ella es la belleza del colorido, esa gama de tonos cálidos que reproduce la iluminación artificial del recinto y en medio de la cual resalta la palidez de la piel de las dos modelos. El siguiente elemento de interés es lo singular de la composición: el punto central de este universo abigarrado, poblado de personajes a los que tan sólo adivinamos pero cuyas voces y movimientos nos parece captar gracias a los pinceles de Cassatt, lo ocupa un objeto insignificante, el abanico de una de las jóvenes, apenas abocetado y abierto en todo su esplendor. La pintora elige como principal motivo el gesto concentrado y preciso de la muchacha que clava sus prismáticos en el foco de su atención, tal vez un artista sobre el escenario o el ocupante de un palco lejano. Lo pequeño, lo anecdótico, lo pasajero, se erigen en protagonistas, en esta celebración de lo instantáneo.
sábado, 6 de abril de 2013
CERRADO POR CREACIÓN
Una
señal de fraternidad y de buen encuentro con los que nos rodean es recibir
muestras de interés por los problemas e incertidumbres de nuestro día a día. Un
simple: “¿Qué tal va tu garganta?” o “¿Te localizaron la avería del baño?” es
como una lucecita en medio del complicado rompecabezas, de la carrera de
obstáculos en que a veces se transforma el devenir cotidiano. Yo siento
especial gratitud hacia las personas con buena memoria para recordar mis
pequeños o grandes contratiempos (y buena voluntad para interesarse por ellos).
Tengo la suerte de vivir rodeada por un buen puñado de ellas. Y desde hace cosa
de año y medio, esas personas bienintencionadas se interesan una y otra vez no
por la salud de un familiar ni por el estado de una reforma doméstica, sino por
la novela que estoy escribiendo.
miércoles, 3 de abril de 2013
LOS CUADROS DE MARZO (2013)
El
pintor italiano Giorgio Morandi (1890-1964) poseía la capacidad de otorgar
trascendencia a los elementos más sencillos. A lo largo de su carrera creó
innumerables obras en las que exploró con exquisitez la simplicidad de líneas
de objetos cotidianos organizados en composiciones limpias, cuidadas, de suaves
colores. Contemplar sus cuadros supone emprender un viaje hacia la esencia de
las cosas. En esta Naturaleza muerta,
seis recipientes de variadas formas se exponen plácidamente a nuestra mirada en
pulcra formación, como listos para pasar revista. Nuestros ojos se recrean en
el contraste entre sus diseños, el cuerpo esbelto, la base ancha, el cuello
alargado, el asa, la tapadera cónica. Las gradaciones de color son tan sutiles
que apenas apreciamos un salto entre uno y otro: los blancos, los verdes
claros, el azul pálido, el marrón, se amalgaman hasta formar una sola impresión
cromática. Los componentes de este grupo inanimado contrastan y hacen juego, se contraponen y
armonizan con extraordinaria delicadeza. A pesar de su título, a mí esta Naturaleza muerta me parece llena de
vida; es como una foto de familia, en la que seis personajes diversos pero
unidos por una raíz común nos observan desde el lienzo, detenidos para siempre
en la inmovilidad de lo eterno.
viernes, 29 de marzo de 2013
OTROS VIAJES
Dado
que circunstancias de la vida no me han permitido viajar esta Semana Santa, me
voy a dar al menos el lujo de dedicar esta entrada de hoy al tema de los
viajes. De unos muy concretos, de los que llevo siendo testigo –y en cierta
medida participante- desde hará cosa de un mes. No se trata de viajes al uso;
no se puede hablar de ellos con las amistades, esgrimiendo adminículos
electrónicos repletos de imágenes de recuerdo. Pero tienen la enorme ventaja de
que pueden suceder en el momento más inesperado y no requieren aparatosos
equipajes ni un sólido soporte económico, aunque sí una minuciosa, precisa,
demorada preparación. Ese es precisamente su encanto.
domingo, 24 de marzo de 2013
PRIMEROS PLANOS (II)
Al
realizar esta selección de mis primeros planos favoritos, con frecuencia me ha
asaltado el recuerdo de películas rodadas en la década de los ochenta. Creo que
no hay que buscar demasiado para encontrar la razón de esta preferencia: lo que
uno ve en esos años a caballo entre la adolescencia y la juventud se graba en
la memoria con especial intensidad. Así me sucedió en el caso de La mujer del teniente francés, película
británica dirigida en 1981 por Karel Reisz y que adapta al cine la novela
homónima de John Fowles. Guardo un recuerdo preciso de muchas de sus imágenes,
especialmente del fragmento que aquí incluyo. En él, vemos cómo el protagonista
masculino descubre en el muelle azotado por el oleaje a una desconocida que
contempla el mar desde un lugar peligroso y se acerca a ella para pedirle que
busque refugio. Él es un perfecto caballero victoriano; ella, una mujer
repudiada por todos a causa de su escandalosa relación con un oficial francés.
El intercambio de miradas entre ambos marca el inicio de una relación tan
tempestuosa como esa naturaleza embravecida que los envuelve. Nunca Meryl
Streep ha estado tan fascinante. Lo que el espectador lee en los ojos de Jeremy
Irons es algo tan evidente pero tan difícil de expresar como el nacimiento de
una pasión sin fisuras. Romanticismo del bueno, con mayúscula.
martes, 19 de marzo de 2013
LECTURAS DEL PASADO INVIERNO (2013)
Estamos, cómo no, en el
Barrio de Gracia de Barcelona. La historia sucedió “hace muchos años, cuando la ciudad era menos verosímil que ahora, pero
más real”, escribe el autor. De un portal emerge la exuberante figura de
Victoria, antigua enfermera y actual masajista, que en un alarde de
desesperación se tumba atravesada en las vías del tranvía. Se organiza un
escándalo en la calle: acuden vecinos y viandantes, que intentan persuadir a la
alterada mujer de que abandone su propósito. Todo es inútil. No valen palabras
ni violencia física. Victoria, Vicky, la señora Mir, como es conocida por los
que tienen distinto grado de intimidad con ella, no ceja en su empeño. La
escena sería terrible de no ser porque la pertinaz suicida se ha tumbado sobre
los restos del raíl de un antiguo tranvía que hace años que no pasa por el
barrio. Aun así, la situación no nos parece divertida del todo; presentimos
algo infinitamente triste bajo la férrea determinación del personaje de esperar
una muerte imposible. Así comienza Caligrafía
de los sueños, la última novela de Juan Marsé. Como siempre en su
narrativa, nos situamos en un mundo abigarrado, lleno de humanidad, en el que
la sonrisa se nos congela constantemente para dejar lugar a un poso de
amargura.
viernes, 15 de marzo de 2013
DE AMOR Y DE CULPA
Mencionar
El Decamerón supone sin duda traer a
la mente de la mayoría la evocación de un repertorio de anécdotas picantes, un
desfile de enredos amorosos y adulterios protagonizado por mujeres disipadas,
maridos cornudos y clérigos astutos. La obra de Giovanni Boccaccio contiene,
sin embargo –como le sucede a su hermana británica, Los cuentos de Canterbury de Chaucer- historias que se apartan del
terreno de lo divertido y procaz para adentrarse decididamente en el de la
tragedia. Sucede esto de forma especial en la cuarta de las jornadas, aquella
en que los protagonistas, aislados por una terrible epidemia de peste en
Florencia, deciden entretenerse contando relatos que tengan como centro el amor
con final trágico. Uno de ellos se titula Lisabetta y
su maceta de albahaca y trata con singular intensidad los temas de la
pérdida del ser amado, el dolor y la culpa.
jueves, 7 de marzo de 2013
NIÑOS DE VERDAD
Hace
unos días, un lector me dejaba un comentario en la entrada titulada La bondad de los desconocidos; en él
reflexionaba sobre lo que daba en llamar “el niño de verdad”: el niño sin
nombre que corretea por las calles, sin lastres materiales, despreocupado de
acumular, indiferente a ese gigante que amenaza su porvenir bajo el apelativo
enorme y apabullante de “Dinero”. Un niño en franca amenaza de extinción en
nuestro mundo urbano, esa implacable maquinaria de ansiar, lograr, atesorar,
despilfarrar, en la que vivimos inmersos. Las palabras de este lector anónimo han estado durante varios días haciendo eco en mi cerebro, y me han remitido a reflexiones que me
asaltan con cierta frecuencia.
domingo, 3 de marzo de 2013
LOS CUADROS DE FEBRERO (2013)
La
búsqueda en la red trae de vez en cuando la recompensa de descubrir auténticos
tesoros debidos a los pinceles de completos desconocidos. Es el caso del pintor
alemán Alois Erdtelt (1851—1911), artista del que no he podido encontrar otra
referencia biográfica que sus fechas de nacimiento y muerte, y que es el autor
de esta Cabeza de muchacha, prodigio
de elegancia y captación psicológica. Con la sobriedad y eficacia de los
clásicos, Erdtelt reduce al mínimo su gama cromática y concentra el foco de luz
en el rostro de su modelo para hacerlo emerger de la oscuridad circundante. No
hay entorno para este personaje, cuya indumentaria queda reducida al cuello
claro de una vestimenta que no vemos. Con semejante economía de medios, el
autor logra el milagro de hacernos
sentir que del lienzo surge no tanto un cuerpo real de carne y hueso, sino las
profundidades del alma humana. La mirada triste y ensimismada de esta muchacha
es de las que desafían las leyes físicas; cómo conformarse con la explicación
de que lo que tenemos frente a nosotros es tan sólo una combinación de
pigmentos sobre una tela.jueves, 28 de febrero de 2013
PEQUEÑAS HAZAÑAS COTIDIANAS
En
alguna otra entrada de este blog he comentado mi curiosa inclinación a meditar
en los supermercados. Es uno de los ámbitos cotidianos que me ofrece más
motivos para la reflexión: las personas aisladas o en pequeños grupos,
deambulando concentradas entre las estanterías y rimeros de productos,
seleccionando lo adecuado para la subsistencia de los próximos días. Las
expresiones de cansancio, las discusiones de pareja, las broncas a pequeños
revoltosos, los gestos mínimos, que tan significativos resultan, de arañar la
calderilla de un monedero o revisar hasta la extenuación la nota con los
precios. La espera en la cola de las cajas, mientras el comprador que nos
precede despliega sin pudor sobre la cinta transportadora una serie de
elementos que nos dicen mucho sobre su intimidad y su vida familiar. Observando
con atención, podemos deducir por lo que adquiere si ese desconocido vive solo
o acompañado, si tiene niños o mascotas, si entre sus aficiones está el darse a
la bebida o atiborrarse de dulces, si es un fanático de la comida ligera y los
productos macrobióticos, hipocalóricos y esdrújulos que abarrotan nuestras
estanterías de consumidores modernos. La existencia entera, con sus problemas,
sus placeres y dificultades, parece estar encerrada entre los muros de ese
habitual de nuestras vidas que es el supermercado.
sábado, 23 de febrero de 2013
LA MIRADA DEL OTRO
Hace
unos días terminé de leer Siempre hemos
vivido en el castillo, de la autora estadounidense, para mí hasta ese
momento desconocida, Shirley Jackson. Se trata de una novela que consigue
sumergir al lector en un mundo aparte, el de la narradora-protagonista, la
joven de buena familia Mary
Katherine Blackwood (Merricat,
para los más cercanos), que cuenta su día a día como en realidad lo hacemos
todos ante nosotros mismos y los demás: percibiendo el mundo desde una
perspectiva sesgada, revelando sólo lo que le interesa, buscando la
justificación de sus actos. Lo que tiene de especial esta historia es que la
perspectiva adoptada es la de un ser con una psicología realmente peculiar, con
lo que este viaje hacia la vida cotidiana de una familia acomodada de la
América rural se convierte en una alucinante incursión en los dominios de la
locura, la soledad y la muerte.
jueves, 14 de febrero de 2013
DE NUEVO YEATS
Cuando
empecé a dar clases, hace ya mucho más tiempo de lo que me gustaría, trabajé durante
un par de años en varias academias como profesora de español para extranjeros. Entre
todos los alumnos a los que tuve oportunidad de conocer –y los hubo de muy variadas
condiciones y nacionalidades-, recuerdo especialmente a un grupo de militares
de países de la OTAN que estaban destinados en Madrid y a los que debo una de
las más gratificantes experiencias de mi carrera docente. Aquellos hombres cultos,
atentos y divertidos se encargaron de dinamitar todos los prejuicios con los
que atravesé el primer día las duras medidas de seguridad de las instalaciones
del ejército donde se impartían las clases.
jueves, 7 de febrero de 2013
OTRO MILAGRO DE LA PRIMAVERA
Corre
la primavera de 1912. En uno de sus paseos por Soria, don Antonio Machado
contempla una imagen que le llama la atención y a la que él sabe dotar de
extraordinaria trascendencia, como sólo son capaces de hacerlo los elegidos de
las musas. Se trata de un árbol seco y aparentemente destinado al hacha de un
leñador, pero que, en un alarde de apego a la vida y de celebración de la
naciente primavera, todavía es capaz de producir un puñado de hojas verdes. La
contemplación del viejo coloso que se resiste a morir remueve algo muy profundo
en el interior del poeta y da origen a una de sus composiciones más celebradas,
la titulada A un olmo seco. Los tres
versos finales se encuentran entre los más gloriosos de nuestras letras. Tras
describir el profundo contraste entre la decadencia general del árbol y sus
pequeños síntomas de renovación, el poeta evoca a su esposa enferma, la
jovencísima Leonor, aquejada de tuberculosis, y dice con estremecedora
concisión:sábado, 2 de febrero de 2013
LOS CUADROS DE ENERO (2013)
Con
indudable influencia de los pintores simbolistas, la artista contemporánea
argentina Sol Halabi crea escenas oscuras, difusas, inquietantes, en las que figuras
casi siempre infantiles o femeninas se desenvuelven en un mundo a medio camino
entre la vigilia y los sueños. En este Sueño
de Gustave, el personaje envuelto sobre sí mismo en posición fetal clava
sus ojos en nosotros y parece invitarnos a bucear en nuestro yo más oculto, en
el pasado remoto, en las pulsiones íntimas que no siempre sabemos reconocer. El
azul intenso y acariciador del fondo nos remite al cielo nocturno o quizá a las
profundidades marinas; en definitiva, a un ámbito solitario y silencioso, en el
que el protagonista de la escena parece estar suspendido o flotar con placidez
extraordinaria. La autora se confiesa enormemente interesada por lo que Jung
escribió sobre el poder del inconsciente y cómo este rebasa las barreras de lo
individual y nos une al resto de los seres humanos. A ese Gustave está tal vez
dedicado el título de la obra, aunque cabría leer entre líneas un homenaje a
otro personaje de idéntico nombre, el maestro Gustave Klimt.
lunes, 28 de enero de 2013
CUADROS QUE DE NIÑA ME GUSTABAN
En
aquellos tiempos hoy inconcebibles previos a la revolución digital, los
amantes del arte dedicábamos mucho tiempo y esfuerzo a rastrear en libros y
revistas en busca de reproducciones de las obras de las que queríamos conservar
un recuerdo. Cada vez que visitábamos un museo o exposición, asaltábamos a la
salida los expositores de postales o, si lo visto había sido globalmente de
nuestro agrado, adquiríamos –a veces con gran esfuerzo económico- el catálogo
correspondiente.
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