sábado, 28 de marzo de 2015

MATAR EL TIEMPO

Es increíble el número de relojes que se llegan a almacenar en una casa. De pared, de sobremesa, despertadores, de pulsera. Analógicos o digitales, prácticos y sencillos o decorativos y de diseño caprichoso. Algunos exactos y puntuales, otros perpetuamente atrasados, alguno muerto sin remisión y conservado por tratarse de un recuerdo sentimental o de familia. Digo esto porque acabo de repasarlos todos para adecuarlos al cambio horario fijado para esta madrugada: el que hará que a las dos viajemos meteóricamente hasta la hora siguiente. El que traerá consigo, a partir de mañana, atardeceres más tardíos y una indudable sensación de que el verano se acerca, imparable. El que nos robará esta madrugada sesenta minutos de descanso o de diversión; sesenta minutos, en cualquier caso, de este singular veintinueve de marzo que va a tener solo veintitrés horas.

lunes, 23 de marzo de 2015

LECTURAS DEL PASADO INVIERNO (2015)

Soy poco amiga de las obras literarias en las que el trasfondo histórico o político se impone con mucha fuerza, a menos que los hechos se narren a través de una experiencia profundamente individual. Un buen ejemplo de esto último es esta novela de Sofi Oksanen, directa y estremecedora como su conciso título. La acción de Purga recoge distintos hitos de la historia del siglo XX en Letonia, uno de esos territorios asolados por sucesivos huracanes políticos: la invasión alemana, el dominio soviético, la lucha por la independencia. La represión, la barbarie de los dominadores, el miedo de los dominados, las delaciones, el rencor y el abuso de la fuerza son el terrible panorama que sirve de telón de fondo a la acción. Pero nada tan oscuro y desesperanzador como el corazón de la protagonista, Aliide, a la que conocemos desde su adolescencia hasta la vejez, y cuyo sentimiento de envidia hacia su hermana mayor la arrastra hasta las simas más negras de la infamia. Purga es una novela brutal y que deja pocos resquicios para la esperanza, porque en ella no vemos al individuo enfrentado a la adversidad colectiva, sino que entendemos que los grandes conflictos que arrasan el mundo tienen una base mínima e imposible de erradicar, la inmensa capacidad para el mal que se alberga en el alma humana.

domingo, 15 de marzo de 2015

CAMINO A LA ESCUELA

Desde que vi esta película, hace algo más de una semana, ha desaparecido de la sala en la que se proyectaba en versión original en Madrid y probablemente de algunas más en España. Es difícil hacer recomendaciones sobre cine en estos tiempos, sobre todo si se refieren a cierto tipo de cine: un estreno sucede a otro, apenas vemos la publicidad de una película cuando ya nos la encontramos en sesión de madrugada; lo que despierta expectación un día cae en el olvido al siguiente. Todo pasa muy deprisa. Justo lo contrario de lo que les sucede a los pequeños protagonistas de esta cinta en su trayecto cotidiano al colegio.

jueves, 5 de marzo de 2015

LOS CUADROS DE FEBRERO (2015)

El polaco Józef Pankiewicz (1866-1940) es el pintor nocturno por excelencia. Sus cuadros captan las formas que se adivinan en la oscuridad hasta extremos tales que algunos deben ser contemplados en vivo y no admiten reproducción por medios gráficos ni digitales. Mercado de la ciudad vieja, Varsovia, de noche se mueve dentro de límites más convencionales y por eso es posible traerlo a esta sección. En un alarde técnico, Pankiewicz une a la falta de luz natural la presencia de la humedad que difumina los contornos de los edificios y cubre el suelo de una hermosa capa brillante. En ese ámbito impreciso de la plaza, tiemblan las luces de las ventanas y de las farolas y deambulan figuras de viandantes y vehículos cuya naturaleza no llegamos a captar del todo y que se nos manifiestan, por ello, llenos de misterio y sugerencias; se trata de un cuadro que posee la belleza de la indefinición. El artista consigue con su pericia realizar una eficaz conexión entre nuestros sentidos: lo que captan nuestros ojos nos hace sentir el frío de la noche varsoviana. Por lo que he podido averiguar, el posterior contacto con el fauvismo llevó a este maestro de lo nocturno a llenar su paleta de colores brillantes, en una curiosa evolución a un arte nítido y diurno. Ignoro qué proceso mental o emocional acompañó ese viaje de la noche al día, en el que Pankiewicz abandonó este estilo sugerente que juega a medias con lo que muestra al espectador y lo que le obliga a imaginar.

domingo, 1 de marzo de 2015

CONTRASTES

Hace unos días fui al Museo Arqueológico de Madrid con mis alumnos de 1º de ESO. O para ser más precisos: yo era la encargada de hacer el recorrido con mis alumnos una vez en el museo, pero hasta allí se movilizó un autobús de los grandes cargado de chiquillos de distintos grupos, incluidos algunos de educación especial. No es la primera vez que participo en esta actividad, que todos los años viene cargada de anécdotas variadas (problemas con el número de entradas solicitadas, que por alguna extraña razón nunca coincide con el número real de alumnos que se personan en el museo el día de autos; comentarios idénticos de los chavales que invariablemente se producen frente a determinadas piezas, generación tras generación; llamadas de atención de los vigilantes, alguno de los cuales manifiesta amablemente su admiración por la labor de los que nos encargamos de movilizar a semejante tropa…). Pero nunca olvidaré mi visita al museo del 26 de febrero de este 2015 que avanza ya por su primer tercio con más rapidez de la prevista.

miércoles, 25 de febrero de 2015

178 AÑOS Y UN DÍA

Hoy Rosalía de Castro cumpliría ciento setenta y ocho años y un día. Rectifico: los cumple. La tajante separación entre la vida y la muerte se tambalea un tanto en el caso de los personajes que habitan en el recuerdo de muchos.

jueves, 12 de febrero de 2015

SER HUMANO ES DIFÍCIL

«A veces ser humano es difícil. Se nació casi al borde», dice Vicente Aleixandre en su poema dedicado al Niño de Vallecas de Velázquez, que es, dentro de la serie de retratos de bufones realizados por el gran maestro, el que inmortaliza al ser más desvalido y conmovedor de todos, al más desposeído de dones por la naturaleza; al más, como dice certeramente el poeta, a duras penas humano. Ese enano que nos observa desde el lienzo con la expresión bobalicona de su mirada vacía es uno de los seres más tristes en los que se ha detenido la atención de un artista genial, que es, por eso mismo, genial por partida doble.

miércoles, 4 de febrero de 2015

LOS CUADROS DE ENERO (2015)

Con frecuencia la literatura se convierte en una fuente de conocimiento de obras artísticas. Ya en alguna ocasión he comentado la alegría que me produce descubrir a un pintor o un fotógrafo por medio de la imagen usada en la cubierta de un libro. En el caso al que me voy a referir hoy, dicha imagen guarda además una estrecha relación con el contenido de la obra a la que precede. Hace unos días, recibí el regalo de una novela de una autora para mí desconocida: El jilguero, de la escritora estadounidense Donna Tartt. Fue toda una sorpresa, a pesar de que se trata de una obra galardonada con el premio Pulitzer y que, en consecuencia, ha gozado de repercusión en los medios en los últimos meses. Pero nada de esto me resulta tan atrayente como la imagen que aparece en la cubierta del libro: la frágil figurilla de un pájaro pintada con la precisión y esmero de los viejos maestros. El pintor holandés Carel Fabritius (1622-1654), autor de El jilguero atado, desarrolló su breve carrera a la sombra de dos monstruos de la pintura, ya que fue discípulo de Rembrandt y maestro de Vermeer. Nos ha dejado cuadros que denotan una notable pericia, pero ninguno en mi opinión tan extraordinario en su sencillez como esta conmovedora plasmación de un ave en su cautiverio. Es un ejemplo claro de cómo una obra sin pretensiones puede alcanzar una enorme trascendencia. El artista ha operado por reducción: ha elegido el más humilde de los temas y ha simplificado el entorno, reduciéndolo a un muro blanco sobre el que la figura del protagonista, trazada con cuidado y delicadeza, encuentra su máximo realce. Y sin embargo ―o gracias a todo ello― el cuadro produce una impresión inolvidable en el que lo contempla. Yo no dudaría en calificar de retrato esta imagen del jilguero que mira directamente hacia nosotros, haciéndonos sentir todo el peso de su prisión y su soledad.

sábado, 24 de enero de 2015

DEBERÍAMOS HABERNOS QUEDADO SIEMPRE ALLÍ

Nunca se puede saber por dónde van a discurrir los senderos de la memoria, pero tengo la impresión de que, cuando dentro de muchos años recuerde mi primer contacto con la obra de Patrick Modiano, me vendrá a la cabeza el pasaje de En el café de la juventud perdida que voy a relatar a continuación.

sábado, 17 de enero de 2015

GUÍAS Y ACOMPAÑANTES

Hay autores que nos sorprenden y deslumbran con sus puntos de vista inusitados, con su capacidad para discernir aquello en lo no que seríamos capaces de reparar por nosotros mismos. Otros se limitan a dar formulación a las ideas que nos rondan desde que tenemos conciencia de los propios pensamientos. Los primeros nos sirven de guía, van por delante de nosotros y tenemos que caminar con premura para ponernos a su nivel. Los segundos nos acompañan hablándonos al oído. Cumplen, estos últimos, esa maravillosa función de la literatura que es dinamitar la soledad.

sábado, 10 de enero de 2015

REGALOS EQUIVOCADOS

Ya he hablado alguna vez aquí de la impresión que me producen los días siguientes a las fiestas, con toda su parafernalia de restos abandonados en los contenedores de basura y de adornos por quitar que resultan, de repente, profundamente tristes. Pero en el caso de la Navidad, ese día siguiente tiene un componente añadido del que las otras fiestas carecen.

lunes, 5 de enero de 2015

LOS CUADROS DE DICIEMBRE (2014)


Me confieso completamente rendida ante mi último descubrimiento pictórico, el noruego Harald Sohlberg (1869-1935), hábil transformador de la realidad en un mundo personal y sugerente. Me ha costado elegir entre sus obras, pero al final me he dejado vencer por el hechizo de este paisaje urbano bautizado con el conciso título de Noche. Hay algo perturbadoramente animado en la iglesia que ocupa el lugar central de la composición y que parece observarnos con el único ojo de su ventana iluminada. En torno a ella se extiende un panorama que es una síntesis de la existencia: los muertos representados por las lápidas y las cruces en desorden se prolongan hasta fundirse con los vivos, encarnados en las viviendas y las fábricas que se pierden en el entorno natural. La luz y el uso del color son, como siempre ocurre en los cuadros de este autor, bazas fundamentales para lograr que la simple contemplación de un paisaje se transforme en una experiencia extraordinaria. La negrura del cementerio en primer término parece una advertencia para los que aún habitan el abarrotado cúmulo de casas del segundo plano. Pero no hay nada lúgubre en esta noche que nos ofrece Sohlberg y que resulta luminosa como solo puede serlo una noche nórdica. La vida y la muerte, en estrecha convivencia y bajo un hermoso cielo azul que nos recuerda que, en última instancia, todos somos parte de la bella indiferencia del planeta.

sábado, 3 de enero de 2015

PRIMEROS PLANOS (VII)

A mí me interesa todo lo que rueda ese cineasta inquietante llamado Roman Polanski. Sus películas consiguen siempre removerme por dentro; me provocan miedo, angustia, fascinación, tristeza. Pero si tuviera que elegir la más puramente emotiva, me quedaría sin duda con El pianista, conmovedora crónica de la supervivencia de un judío polaco durante la invasión alemana y el horror nazi. Traigo hoy aquí la que es tal vez la escena más conocida de la película, aquella en que el protagonista, que vive de forma clandestina en las más duras condiciones de miseria y soledad, se encuentra al salir de su escondite con un oficial alemán. Esta confrontación entre dos personajes que encarnan dos mundos antagónicos habría dado materia por sí sola para una película. Recuerdo los sentimientos que me produjo la primera vez que la vi: el temor inicial ante la presencia del enemigo que va dando paso, poco a poco, a la confortante sensación de que dos seres humanos pueden sentirse unidos por encima de las ideologías y las contingencias históricas que los dividen. La maravillosa música de Chopin que el protagonista interpreta al piano a petición del alemán es ese puente tendido por encima del odio y la atrocidad. Es interesante constatar cómo una secuencia en la que el componente sentimental es tan alto está construida con la precisión de un reloj. Sólo resaltaré dos detalles: los primeros planos del rostro del protagonista y de sus manos sobre el teclado, muestra de la vinculación entre dicho personaje y el espectador, en alternancia con los planos medios en que se nos muestra al oficial nazi que escucha, más alejado de nosotros, aún una presencia amenazadora para el personaje principal. Los objetos cobran un evidente papel simbólico cuando, al final de la escena, la cámara nos muestra sobre el piano la lata de conservas que el protagonista no ha podido abrir junto al abrigo y la gorra militar del oficial: la materialización de la más cruda supervivencia frente a los símbolos del poder. El débil y el poderoso, el fugitivo y su perseguidor, la víctima y el verdugo, unidos por la belleza de la música. En tiempos agitados como los que vivimos ―tal vez debería decir como los que siempre vivimos― me gusta soñar gracias al cine con que es posible semejante milagro de concordia.

jueves, 1 de enero de 2015

SE VAN LAS GRULLAS

Desconozco los hábitos migratorios de las grullas. El caso es que las que me han estado acompañando durante todo un año emigraron anoche con dirección desconocida, poco antes de que se extinguiera el 2014. Llevaban exactamente 365 días desplegadas frente a mis ojos en una hermosa formación aérea que no las conducía a ninguna parte; era, pues, el momento oportuno de partir. Pero que no se asusten los naturalistas ante tal despropósito ornitológico: eran unas grullas pintadas.

lunes, 29 de diciembre de 2014

EL HOMBRE DEL INVIERNO

Ayer, al salir de casa por la mañana, me encontré con que por fin el día tenía cara de invierno. No era sólo el cielo plomizo que se cernía sobre la ciudad, ni las gotas de aguanieve que se estrellaron contra el parabrisas de mi coche; eran un olor, una atmósfera especial, una quietud extraña, como si la naturaleza toda estuviera sobrecogida, expectante, frente al inevitable y algo demorado cambio de estación. Entonces me acordé de un sueño que tuve hace ya muchos años y que daba corporeidad a ese momento en que el buen tiempo queda definitivamente atrás.

jueves, 25 de diciembre de 2014

LOS AUSENTES

No sé si será mi espíritu de contradicción, presente sobre todo a la hora de disentir de hábitos sociales fuertemente instalados, lo que me lleva a afrontar estos días navideños con una alta dosis de melancolía. Me convierto, en medio de las luces y estrecheces de las zonas comerciales, en un personaje entre atónito y apenado, que observa sin comprender del todo el ruidoso alarde de felicidad colectiva y que con frecuencia cataliza los comentarios negativos de otros navideños melancólicos que se le acercan para hacer frente común.

lunes, 22 de diciembre de 2014

LECTURAS DEL PASADO OTOÑO (2014)

El título de esta recopilación de ensayos sobre arte de Antonio Muñoz Molina es el más inmediato de sus múltiples aciertos. Se refiere en primera instancia a Goya, pionero del arte moderno por su valentía para enfrentarse a la realidad y por su decisión de otorgar al pueblo llano un papel predominante en sus crudas visiones de la sociedad de su tiempo, pero en definitiva se extiende a la capacidad de mirar con atención y perspicacia cualquier obra del ingenio humano y establecer con ella una comunicación lo más fructífera y placentera posible. Muñoz Molina está dotado sin duda de esa sabiduría a la hora de mirar; podría achacarse a su formación en Historia del Arte, pero la experiencia nos enseña que no siempre los avales universitarios respaldan las cualidades de sensibilidad y agudeza que él posee a raudales. Si a eso se une su talento para plasmar en palabras las ideas más sutiles, el resultado es un conjunto de textos en el que se nos ayuda a ver por primera vez o a revisar con una nueva perspectiva la obra de pintores y fotógrafos de épocas diversas. Por sus páginas desfilan el brutal testimonio de Goya sobre la guerra y la angustia de vivir, los austeros y atrayentes personajes de Georges de la Tour, los inquietantes paisajes urbanos de Hopper. Gracias a la pluma de Muñoz Molina, reconocemos sensaciones que hemos tenido frente a las obras de estos artistas y que tal vez no hemos acertado a explicitar, formuladas con belleza y precisión por un maestro en el arte de contar.

jueves, 18 de diciembre de 2014

ENCUENTROS CASUALES

Nada como intentar explicar un adelanto técnico a alguien que no lo conoce para captar en toda su dimensión el asombroso mundo en que nos desenvolvemos a diario con perfecta indiferencia. Hace poco, me vi en la situación de ilustrar a una persona de avanzada edad sobre la naturaleza de ese ente intangible y eficaz llamado “buscador”. La persona en cuestión no había manejado nunca Internet y me escuchaba con una mezcla de admiración e incredulidad. ¿Un recurso que nos permite obtener al instante la información que necesitamos, introduciendo pistas tan vagas como un par de palabras inconexas o un apellido escrito de forma aproximada? ¿Una especie de genio de la lámpara que, cobijado tras la pantalla de nuestro ordenador, traza instantáneas conexiones entre los datos que le hemos proporcionado, o nos corrige si hemos cometido alguna falta con la cortés fórmula de “quizás quisiste decir…”?

sábado, 6 de diciembre de 2014

LOS CUADROS DE NOVIEMBRE (2014)


Los pintores hiperrealistas, a fuerza de explorar al milímetro la apariencia de las cosas, consiguen con frecuencia el curioso y contradictorio efecto de extraer a la superficie lo que resulta invisible a los ojos. Este óleo del pintor español de origen chileno Guillermo Muñoz Vera, que responde al conciso título de 37, es en mi opinión un claro ejemplo de ello. El espacio vacío y las paredes deterioradas por el uso dan corporeidad a abstracciones como la soledad y el paso del tiempo. Las puertas que conducen a otras puertas, las escaleras que pueden ser el fin de un descenso o el comienzo de una subida, crean un ámbito de fuerte carga simbólica: este espacio que es una encrucijada me habla de la necesidad de elegir, de los caminos divergentes de la vida. Podrá aducir un contemplador de temperamento realista que todas estas divagaciones están en mi cerebro y que este óleo es solamente ―que no es poco― una depurada reconstrucción de un escenario cotidiano con tan impresionante dominio técnico y una captación de las texturas tan precisa que nos parece factible la acción de irrumpir en él. Es posible. Yo respondería que también tienen una apariencia de intensa realidad los sueños, y en ellos, con frecuencia, nos inquieta la inexplicable sensación de que está sucediendo algo importante más allá de lo que vemos.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

LAS CALLES DE MODIANO

Hay cosas que suceden cada vez con menos frecuencia a medida que se cumplen años. Una de ellas es descubrir a un escritor que se nos revela como imprescindible y hacerse la mágica pregunta: ¿cómo he podido vivir hasta ahora sin conocerlo? Ese proceso de deslumbramiento, que durante la adolescencia sucede con la misma imprudente insistencia que el enamoramiento, se va haciendo más esporádico con el paso del tiempo. Siempre están, por supuesto, un Paul Auster o una Irène Némirovsky que nos aguardan en alguna esquina de nuestra vida de lectores y nos arrollan con la misma vehemencia que un amor de juventud. Uno los conoce, se asombra y se lamenta de no haberlos leído antes, se devora su obra, comprende que después de entablar contacto con ellos es una persona un poco diferente. Y piensa, no sin cierta melancolía, que esa amorosa relación no se va a repetir nunca más. Pero está equivocado: se repite tarde o temprano. Lo cual es una prueba de que el lector voraz es un personaje perpetuamente joven.

sábado, 22 de noviembre de 2014

DOS VECES BUENO

Aprecio extraordinariamente el don de la brevedad. En la vida, en las relaciones personales, en el arte. Nada más aburrido que esas personas que cuentan exhaustivamente sus anécdotas, segundo a segundo, en tiempo real. Nada más decepcionante en términos artísticos que la película o la obra literaria que está bien, tiene interés, provoca emociones, pero a la que le sobran un número considerable de páginas o de minutos de metraje. Amo las palabras; precisamente por ello, me irritan su derroche y su banalización. ¿Por qué utilizar una decena de ellas cuando se puede decir lo mismo de forma más eficaz y contundente con la mitad? Esta preferencia mía por lo breve me hace celebrar con alborozo propuestas como la que traigo aquí hoy.