miércoles, 23 de abril de 2014

LOS CHICOS LISTOS LEEN LIBROS

Hace unos días, un compañero de instituto tuvo que dirigirse a mí por motivos laborales en plenas vacaciones. Debió de considerar que su gesto era una intromisión intolerable en mi tiempo libre, así que para granjearse mi benevolencia adjuntó a su mensaje una fotografía sacada por él mismo y que juzgó que sería de mi agrado. En ella se ve un cartel pegado al escaparate de una librería. El cartel en cuestión es el primer plano en blanco y negro de un graciosísimo niño que sonríe a la cámara y que, a juzgar por la textura de la imagen, debió de abandonar el feliz territorio de la infancia hace ya mucho. El crío tiene una expresión vivaz encantadora y lleva unas gafas redondas que, como suele suceder en esas edades, no están precisamente derechas. Al pie de la foto aparece un mensaje contundente: «Los chicos listos leen libros».

viernes, 18 de abril de 2014

EL DÍA EN QUE CONOCIMOS MACONDO

Siempre que desaparece un gran artista, se produce la inevitable cadena de comunicados oficiales, el coro de gerifaltes compitiendo con sus exaltadas y curiosamente intercambiables manifestaciones de aprecio y consternación. «Qué gran hombre, qué gran mujer, enorme pérdida, maravillosa obra, hueco irreemplazable», y uno tiene la inevitable sospecha de que el que habla tal vez denostara la obra del arquitecto, avanzara trabajosamente y por obligación por las páginas del literato, sintiera indiferencia frente a las creaciones del cineasta o el trabajo del pintor hasta que el personaje alcanzó la condición de muerto glorioso. Ayer se terminó de extinguir la llama de Gabriel García Márquez, esa que llevaba ya tiempo sobrecogiéndonos con su débil titilar, y hoy los titulares de periódicos y telediarios se pueblan de grandilocuentes recordatorios, las redes sociales tiemblan de emoción. Jefes de estado, ministros, miembros de familias reales, periodistas, escritores, figuras públicas y famosos varios: ¿alguien da más, en esta competición por formular el más redondo homenaje póstumo?

jueves, 17 de abril de 2014

EL GÉNESIS SEGÚN SALGADO

Si tuviera que hacer una lista de los personajes vivos a los que más admiro, sin duda estaría incluido en ella este fotógrafo brasileño que lleva décadas viajando cámara al hombro para dejar testimonio de lo más sublime y lo más abyecto de nuestro planeta. Con su limpio y expresivo uso del blanco y negro, este hombre consigue obtener imágenes hermosísimas incluso en las situaciones más extremas y terribles; pero eso no quiere decir que su objetivo mienta, ni que sea un piadoso enmascarador de realidades dolorosas. Gracias a Sebastiao Salgado, sabemos de las intolerables condiciones de vida de los trabajadores de Serra Pelada, nos hemos estremecido con la sonrisa de pequeños amputados por las minas, hemos buscado la mirada amorosa de un bebé hacia su madre como único asidero en medio del horror de un campo de refugiados. Ahora Salgado nos asombra con su sabia mirada sobre un mundo virginal, anterior a la civilización, lleno de bellezas primigenias pero también de la dureza de lo salvaje. Se trata de su último proyecto, titulado Génesis, una muestra del cual se expone estos días en CaixaForum de Madrid.

lunes, 14 de abril de 2014

SUEÑOS DE PIEDRA

Es curioso cómo funcionan los archivos de la memoria: ante la imposibilidad de mantener todos los datos disponibles y en perpetuo estado de alerta, estos van siendo alojados en capas sucesivas, algunas tan profundas que se parecen demasiado al olvido. Los detalles, los nombres y fechas que habitan esos estratos tan hondos están fuera de nuestro alcance voluntario. No podemos sacarlos a nuestro antojo y exhibirlos, no podemos hacer uso de ellos en muchas ocasiones en que nos serían útiles. Pero basta un estímulo exterior para dar un tirón del hilo al que están conectados y traerlos de golpe a nuestro universo consciente. A mí esto me ocurre muy a menudo (se conoce que he alcanzado ya esa edad en que las capas almacenadas exceden con mucho mi capacidad de recordar). La última vez me sucedió el pasado martes, cuando oí por la radio la noticia de la muerte del escultor Josep Maria Subirachs.

jueves, 10 de abril de 2014

PRIMEROS PLANOS (V)

Si tuviera que hacer la lista de las películas más vinculadas a mi vida, sin duda incluiría esta. La lista no estaría probablemente compuesta por las obras más interesantes o las que más me han aportado, sino por aquellas que se cruzaron en mi camino en el momento justo. Yo tenía veintipocos años cuando reestrenaron en España esta cinta impactante, excesiva, visceral. La había rodado una década antes el director polaco Andrzej Zulawski y se titulaba Lo importante es amar. Es una historia de un romanticismo que tal vez resulte insoportable para quien ha dejado atrás la primera juventud; yo no lo he comprobado, porque nunca he reunido valor para volver a verla. Conservo como un tesoro la impresión que me produjo la historia de amor entre una actriz en horas bajas y un fotógrafo que trabaja para jefes nada recomendables. Traigo hoy aquí la secuencia del encuentro entre los dos protagonistas. El fotógrafo, interpretado por Fabio Testi, se ha colado en el rodaje de una película de dudosa calidad, buscando obtener imágenes escabrosas de la actriz protagonista, a la que encarna Romy Schneider. Cuando ella se percata de la presencia del intruso, interrumpe el rodaje para suplicar que no se le hagan fotos. Es un primer plano maravilloso: todo el dolor de una mujer que vive la decadencia en los terrenos personal y profesional, reflejado en uno de los rostros más bellos y expresivos de la historia del cine. El cruce de miradas de los dos personajes queda subrayado por la envolvente banda sonora del gran compositor George Delerue. Nada mejor que esta secuencia inicial intensa y desgarrada para reiniciar esta sección de primeros planos.

sábado, 5 de abril de 2014

ALIMENTAR LA ILUSIÓN

Uno de los grandes misterios de la historia de la literatura es, en mi opinión, lo que se estaría pasando por la cabeza de un ex combatiente de menguada fortuna cuando durante una de sus estancias en la cárcel comenzó a gestar la historia de un loco maravilloso que creía que la realidad y las novelas eran una misma cosa. Me gustaría pensar que don Miguel de Cervantes albergaba pensamientos profundos cuando empezó a escribir El Quijote y no únicamente la intención de crear un juguete cómico a base de las decepciones de un pobre iluso. En cualquier caso, lo que está fuera de toda duda es que ni en sus más optimistas previsiones pudo imaginar que el tándem don Quijote-Sancho seguiría pleno de vigencia cuatro siglos después de que él lo creara. Yo acabo de reconocer su huella en Nebraska, la última película del director estadounidense Alexander Payne.

jueves, 3 de abril de 2014

LOS CUADROS DE MARZO (2014)

Las ocasiones en que los grandes artistas se fijan en aspectos humildes de la realidad producen con frecuencia resultados especialmente atrayentes. Sucede así con este Retrato de Gonella, bufón de Ferrara del pintor francés Jean Fouquet (1420-1481). El artista hace un hueco en su habitual galería de nobles y Vírgenes y pone sus pinceles al servicio de un personaje de inferior categoría, carente de distinción; un personaje divertido, sencillo, entrañable. Es toda una experiencia cruzar la mirada con la de este modelo que no nos contempla desde la altura inaccesible de un trono o una corte celestial. La expresión cansada de sus ojos, la sonrisa triste, el gesto de conformidad: estamos viendo a un tipo que vive de hacer reír pero que apenas oculta ante su retratista la melancolía de una existencia ya larga. La obra es, por otra parte, un alarde de pericia técnica. Fouquet capta con extraordinaria precisión las distintas texturas, la piel que ribetea el gorro, la barba canosa que aflora, la dura tela del jubón. Pero insisto una vez más en los ojos. Esos ojos cansados, acuosos, que contienen experiencia, comprensión y una profunda humanidad. Como sucede siempre en los grandes retratos, uno desearía trabar conversación con el buen Gonella, que lleva pintado más de cinco siglos pero nos parece tan vivo como nosotros mismos. Rectifico: al contemplar este retrato suyo, es como si ya estuviéramos charlando con él.

jueves, 27 de marzo de 2014

INSIGNIFICANCIAS

En 1989, dos años antes de sorprender al mundo con su primer largometraje, el original e irreverente Delicatessen, el guionista y director francés Jean-Pierre Jeunet rodó un corto que es un prodigio de atención a los pequeños detalles de la vida. Su título, Foutaises (en castellano, "insignificancias" o "bagatelas") lo deja bien claro desde el principio.

lunes, 24 de marzo de 2014

LECTURAS DEL PASADO INVIERNO (2014)

De vez en cuando, me gusta dejarme guiar a la hora de elegir una lectura por las sugerencias que despierta en mí un título. Es un juego que me encanta: un autor desconocido, una trama sin precisar, y el irresistible deseo de leer provocado por una breve combinación de palabras. El de esta novela me llamó la atención de inmediato: Algún día este dolor te será útil. Esa frase entre terrible y consoladora que todos hemos oído en algún momento de nuestras vidas; esa promesa de que el sufrimiento aparentemente inasumible tiene una justificación y un sentido. Lo siguiente que hice fue buscar información sobre el libro y su autor, y me encontré con una reseña que empezaba así: «James Sveck, el narrador de esta novela, es un adolescente inteligente y precoz, ha terminado el colegio y durante el verano trabaja en la galería de arte que su madre tiene en Manhattan y en la que casi nunca entra nadie. Pese a haber sido admitido en la prestigiosa Universidad de Brown no está seguro de querer ir; lo que de verdad le gustaría es comprarse una casa en el campo y pasarse el día leyendo, sin ser molestado; detesta relacionarse con gente de su edad, a la que evita y con la que piensa que no tiene nada en común». Mi primer pensamiento fue que este libro me estaba destinado y que su sugerente título había cumplido a la perfección la tarea de llevarme hasta él. Lo he encontrado en una biblioteca pública de mi barrio y ahora lo tengo en mi poder. Se termina el juego y comienza, pues, la lectura.

viernes, 21 de marzo de 2014

OTRO DÍA MUNDIAL MÁS

En este mundo nuestro organizado y global, faltan días en el calendario para todas las conmemoraciones que consideramos necesarias. El globo terráqueo debió tal vez preverlo y trazar una órbita más amplia en torno al sol. Tenemos días dedicados a la prevención y el conocimiento de las enfermedades más dañinas, a la lucha contra distintas lacras sociales, a la solidaridad con víctimas de múltiples males, a la toma de conciencia de problemas ocultos. Algunos tienen hermosas denominaciones que nos conectan con nuestro sustrato más ancestral, como el Día Internacional de la Madre Tierra. Otros parecen ellos mismos un haiku, como el Día del Vesak, que lleva el subtítulo aclaratorio de Día del plenilunio del mes de mayo, festividad más importante para los budistas. Hoy es el Día Mundial de la Poesía. También el de los bosques, el de la eliminación de la discriminación racial y el del Síndrome de Down. Con todos esos elementos mezclados tal vez nos saliera un curioso poema.

jueves, 20 de marzo de 2014

DANZA DE LA PRIMAVERA

En diciembre de 1990, aires nuevos irrumpieron con fuerza en la Compañía Nacional de Danza. Vinieron de la mano de un bailarín y coreógrafo que pasaba por poco de los treinta años y que con pulso firme supo tender el puente entre la danza clásica, la reina hasta aquel momento, y la contemporánea. Yo tuve la suerte de asistir a dos de las representaciones de aquel programa formado por cuatro coreografías originales del flamante y recién estrenado director. A la primera me invitó una persona muy cercana a la que nunca agradeceré lo bastante su generoso gesto: una entrada de patio de butacas del teatro de la Zarzuela no es un regalo cualquiera. Repetí la experiencia al poco, esta vez por mi cuenta y riesgo, porque sentía la imperiosa necesidad de contemplar de nuevo aquel descubrimiento maravilloso. Como era muy pobre por aquella época, solo pude comprar una localidad de la zona más alta del teatro, de esas que aparecen señaladas como “de escasa visibilidad”. Asistí así de nuevo a la función, encaramada en franca proximidad con el techo y literalmente volcada sobre la barandilla para poder ver lo que tenía lugar en el escenario. No me importó la incomodidad: era feliz. Acababa de descubrir la danza de Nacho Duato.

martes, 18 de marzo de 2014

LA CASA ESTÁ ENCENDIDA

Aun a riesgo de no resultar original en absoluto, diré que dos de los objetos cotidianos que más me fascinan son los espejos y las ventanas. Me atraen, es evidente, por su condición de puertas de acceso: hacia lo más hondo de uno mismo, hacia el mundo exterior o hacia el interior de los otros. Pasada la época infantil y adolescente de autoexamen constante en el espejo, en mi estado actual soy más proclive a asomarme a ventanas (y no estoy sola en mi afición, a juzgar por la actitud de gran parte de mi alumnado, en especial ahora que se acerca la primavera). Cuando hablo de asomarme a ventanas me refiero en una doble dirección: de dentro hacia fuera, de fuera hacia dentro. Dominar un paisaje, una calle, un horizonte, desde el puesto de vigilancia tras el cristal. Atisbar el interior de las casas, la vida que late tras los muros, a través de una ventana iluminada.

domingo, 9 de marzo de 2014

FINAL DE FIESTA

Oigo por la radio referencias al último día del Carnaval de Tenerife y me vienen a la cabeza un sinfín de imágenes asociadas a los finales de fiesta. Las luces de Navidad ya fuera de uso, esperando a ser descolgadas. Los escenarios vacíos y silenciosos, a punto de convertirse en meras tablas que es necesario trasladar. Los envoltorios y papeles de los regalos de Reyes, desbordando las basuras. Las imágenes de las procesiones vueltas a sus respectivos templos, solitarias en la oscuridad de sus capillas. El traje de la ocasión especial lleno de arrugas, abandonado de cualquier forma en una silla del dormitorio. El estruendo de los envases de vidrio arrojados a los contenedores de reciclaje. Los restos de serpentinas, espumillones, banderas de papel, que arrastra el viento, se enredan en los muebles, se refugian en los rincones. La inutilidad y tristeza de los objetos que deben esperar un año para tener sentido de nuevo o que ya no lo tendrán nunca más. La profunda melancolía de los finales de fiesta.

lunes, 3 de marzo de 2014

LOS CUADROS DE FEBRERO (2014)

Por un lado está la pintura figurativa, en la que podemos juzgar hasta qué punto el artista ha embellecido, transformado, dotado de emoción o sugerencia un elemento reconocible de la realidad. Por otro, la pintura abstracta ―esa que, admitámoslo, tanto nos ha desconcertado en algún momento de nuestra trayectoria de aficionados al arte―, en la que se nos pide que degustemos el producto sin plantearnos su referente real. Y luego existe ese territorio fronterizo de las obras situadas en el fiel de la balanza, que según los ojos que las contemplan, pueden inclinarse hacia el lado de la pura creación o hacia el de la evocación de un modelo que no siempre resulta fácil de precisar. Así sucede con este cuadro fascinante del pintor estadounidense James Abbott McNeill Whistler (1834-1903). Ya sus dos títulos nos dan cuenta de su doble condición: Nocturno en negro y oro o La caída del cohete. El que así lo desee, puede disfrutar con una sinfonía de colores, con el verde intenso y acariciador, con el amarillo que salpica la oscuridad. Quien prefiera descifrar el enigma que plantea el artista, recibe una pista definitiva: no se trata de un volcán, ni de un edificio en llamas, sino de unos fuegos artificiales que estallan sobre el agua. Aun así, nada nos impide ir por libre y ver en este lienzo incendios y desastres naturales y ciudades fantasmagóricas y cuanto nos permita contemplar el vuelo de nuestra imaginación. A Whistler esta maravillosa osadía le costó la incomprensión y la repulsa de sus contemporáneos, e incluso verse inmerso en un juicio por difamación que lo llevó a la ruina. Desde nuestra confortable posición de espectadores modernos, nos podemos permitir el lujo de soñar con ella sin perturbaciones. Valientes como Whistler nos han allanado el camino que conduce a su comprensión.

sábado, 1 de marzo de 2014

TRES HISTORIAS DE INFANCIA

Durante el pasado mes de febrero me llegaron por variadas vías tres noticias que llamaron poderosamente mi atención. De hecho, aunque luego he comprobado que saltaron a los medios con unos quince días de diferencia, yo conocí las tres al mismo tiempo, cuando, charlando con una persona muy cercana, le conté una de ellas, que acababa de escuchar en la radio, y ella me contó las otras dos. ¿Por qué pusimos en común esas historias? Muy sencillo: las tres están relacionadas con la infancia. Transcurren en lugares del planeta alejados entre sí, en circunstancias muy distintas, pero tienen a niños como protagonistas. Su carácter es también diametralmente opuesto; nos hablan de asuntos tan distintos como la ternura, la enfermedad, la crueldad infantil, el valor, la soledad, la guerra, la inconsciencia, el humor.

domingo, 23 de febrero de 2014

LA ESQUINA DEL CUADRO (IV)

Llevo más de una semana sin acercarme a este espacio por falta de tiempo. La causa ha sido la última revisión de una novela que me ha ocupado los dos últimos años y a la que el jueves pasado logré ―llegué a pensar que no lo conseguiría nunca; supongo que todos los novelistas lo temen, en algún momento de su labor― poner el punto final. Mientras estaba dedicada a la tarea de dar la última relectura, comprobar que las piezas de la trama encajaban, localizar erratas pertinaces, limar asperezas de estilo que se habían resistido a las innumerables relecturas precedentes, me sucedía con frecuencia que mi cerebro se veía asaltado por alguna idea para una entrada de este blog. Era algo parecido a la imagen liberadora que se ve a través de una ventana cuando se está terminando de preparar un examen importante. Tan prometedora, pero tan inoportuna. Tuve que espantar esas ideas de mi cabeza, igual que moscas molestas, porque me restaban concentración. Libre al fin para retomar mi labor de bloguera, empiezo con una entrada sobre pintura que guarda estrecha relación con la novela que acabo de terminar. La razón no resultará extraña para los que hayan leído alguna de mis obras precedentes: en esta última, hay un cuadro que desempeña un puesto importante en la trama.

miércoles, 12 de febrero de 2014

JULIO CORTÁZAR, QUE ESTÁS EN LOS CIELOS

Hoy se cumplen treinta años de la muerte de Julio Cortázar. Recuerdo con mucha vividez el momento en que recibí la noticia, aquel lejano 12 de febrero de 1984. Yo había accedido hacía muy poco a los narradores del Boom latinoamericano y me parecía que un mundo deslumbrante se había abierto frente a mi ávida mirada de lectora inexperta. Y entre todos ellos, este cuentista prodigioso ocupaba un puesto de excepción. Mi hermana, que compartía mi simpatía, fue quien vino corriendo a darme la noticia; acababa de oírla por la televisión. Recuerdo mi reacción inesperada: me enfadé. Me enfadé mucho. Le solté incluso un desplante a la mensajera. Se llevó, la pobre, la consecuencia de mi gigantesco enojo con la vida. Porque yo acababa de descubrir a ese tipo largo e insólito, y apenas había empezado a observar el mundo desde su perspectiva, cuando una muerte prematura me lo arrebataba. Todos los escritores a los que había amado y admirado hasta ese momento ―Bécquer, Poe, Wilde, Emily Brontë― habían llegado a mí ya con su condición de ilustres difuntos. Pero Julio Cortázar estaba vivo mientras yo aprendía de su mano a jugar con el lenguaje y con las cosas más solemnes. Fue como enterarse de que un amigo se marchaba de viaje para no regresar nunca.

sábado, 8 de febrero de 2014

POEMAS EN EL SÓTANO

La biblioteca pública que visito con más frecuencia tiene un sótano para almacenar libros. Supongo que es algo habitual en las bibliotecas de cierta envergadura: lo que está a la vista y al alcance de la mano de los lectores es una parte limitada de los fondos, cuyo grueso está guardado en un lugar de más difícil acceso. Sería imposible ―salvo en un edificio inmenso como la mítica Biblioteca de Babel de Borges― tener expuesto, en estantes a disposición del público, todo el conjunto bibliográfico.

martes, 4 de febrero de 2014

LOS CUADROS DE ENERO (2014)


Mi último descubrimiento en materia pictórica es el artista estadounidense Robert Vickrey (1926-2011). Utilizando como técnica la pintura al temple al estilo de los antiguos maestros, Vickrey creó un universo personal, a medio camino entre lo cotidiano y lo mágico. Sus cuadros se caracterizan por los puntos de vista sorprendentes, por los juegos de luces y sombras, por la vistosidad que elementos habituales de nuestro entorno (diseños de baldosas y ladrillos, carteles pegados en las paredes) adquieren cuando son contemplados desde una perspectiva inesperada. Traigo hoy aquí una obra suya que me cautivó a primera vista: El cazamariposas. Este paisaje casi naif tiene para mí un carácter hipnótico; no puedo dejar de contemplar la ladera que asciende hasta alcanzar el horizonte, la casa iluminada bajo el cielo poblado de nubarrones, la figura infantil que avanza despreocupadamente entre la hierba. Hay algo a la vez hermoso y amenazador en esta escena en la que se presiente el final de la calma y el inicio del temporal. El hondo impacto que causa el cuadro se debe sobre todo al colorido, al verde esplendoroso que satura nuestra retina y al blanco que lo salpica sutilmente a través de las pequeñas flores y del vestido de la modelo. Es la belleza en su más alto grado, a punto de ser tragada por la tormenta. A mí esta niña que avanza hacia el cielo tempestuoso armada con su frágil cazamariposas me parece una heroína de cuento de hadas saliendo al encuentro de su destino.