jueves, 12 de enero de 2017

EN EL POZO CON MURAKAMI

Una de las cosas que más me gustan de Haruki Murakami (y los que frecuentan este blog saben hasta qué punto me gusta este autor) es su capacidad para crear imágenes que recogen estados de ánimo. Lo íntimo, lo intangible, lo que algunos o tal vez muchos guardamos en rincones oscuros sin acertar a expresarlo con palabras, queda así plasmado de forma gráfica y sugerente en acciones, actitudes de personajes o ambientes que rodean la trama. De pronto, nos encontramos “viendo” con nuestros ojos de lector nuestros impulsos más hondos, esos a los que no sabríamos poner nombre.

sábado, 7 de enero de 2017

LA VIDA FRAGMENTADA

Cuando el lector se acerca a Manual para mujeres de la limpieza de Lucia Berlin, lo hace preparado para enfrentarse a un libro de relatos. Las primeras historias así lo confirman: pinceladas narrativas que transcurren en ambientes distintos, protagonizadas y con frecuencia contadas por personajes sin relación alguna entre sí. Pero, a medida que se avanza en la lectura, van apareciendo pequeños detalles dispersos por doquier que pueden pasar inadvertidos por su sutileza o funcionar como señales para orientarse en la marea narrativa.

martes, 3 de enero de 2017

LOS CUADROS DE DICIEMBRE (2016)

Siempre que llega esta época del año y empiezan a surgir en derredor los primeros signos navideños, me acuerdo del belén que montaba de niña. Y entre todas aquellas figuritas que aguardaban pacientemente metidas en una caja durante doce meses, me viene a la cabeza la hermosa imagen de mi ángel. Porque a pesar de haber sido una descreída precoz, siempre me han fascinado ―lo siguen haciendo― esas criaturas estilizadas, ambiguas y aladas: la transposición del mundo de las hadas a la iconografía religiosa. Este Ángel del artista estadounidense Abbott Henderson Thayer (1849-1921) se parece mucho al que yo colocaba todas las navidades, colgado en precario equilibrio, sobre las planchas de corcho con las que simulaba un establo. Tiene su majestuosidad y su delicadeza; incluso ―creo recordar― un gesto similar en los brazos que se cruzan sobre el pecho. Es un ángel de facciones femeninas y de expresión melancólica, que parece meditar sobre los hechos que se avecinan y que él (ella), en su condición semidivina, ya conoce. Tiene, por último, el encanto añadido de lo abocetado e incompleto: su silueta se pierde en los bordes del lienzo, del mismo modo que aquel ángel de mi infancia esquiva una y otra vez mis intentos de recordar con precisión sus rasgos.

domingo, 1 de enero de 2017

365 HISTORIAS

Comencemos el año con una imagen que me parece oportuna para la ocasión. No, no temáis, amigos lectores, saturados como estáis sin duda por los mensajes optimistas llenos de buena voluntad, fuegos de artificio, corazones que lanzan destellos y copas de champán que se chocan artísticamente. Esta imagen a la que me refiero no desea un 2017 lleno de magia, amor y salud; no pide tampoco trabajo para todos ni paz en el mundo. Es una imagen que habla de historias.

viernes, 30 de diciembre de 2016

AMOR PRECOZ

De vez en cuando, las reuniones navideñas con personas con las que no guardamos contacto habitual nos traen regalos inesperados. A mí me ha sucedido hoy, cuando una amiga que tiene dos niños pequeños me ha contado una anécdota que no me resisto a compartir aquí.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

RITUALES

Tengo la costumbre de quedar con un amigo a tomar café la tarde de Nochebuena. Es algo que empezó por casualidad, pero cuando nos dimos cuenta de que la circunstancia se repetía, nos divirtió la idea de convertirlo en un ritual. Ni este amigo del que hablo ni yo somos personas especialmente navideñas. Nos divierte por ello nadar un poco contra corriente, apurar hasta el final la hora admisible, esa frontera que marca el momento en que la gente al uso corre para llegar a sus reuniones familiares; esa línea sutil que divide, en definitiva, a los integrados de los que no tienen adónde ir.

domingo, 25 de diciembre de 2016

LECTURAS DEL PASADO OTOÑO (2016)

David Mitchell hace en El atlas de las nubes una apuesta realmente arriesgada. Podríamos decir que se trata de la suma de seis novelas en una, o mejor aún, de un viaje a través de distintos géneros novelísticos, desde la aventura tradicional hasta la ficción postapocalíptica, pasando por la trama negra pura y dura o el humor disparatado. El lenguaje del autor se pliega a la índole de cada una de las historias que van desfilando frente al sorprendido lector con la trayectoria propia de un bumerán: las cinco primeras tramas avanzan hasta verse interrumpidas de improviso, la sexta se narra entera y, a partir de ahí, se produce un viaje de retorno en sentido inverso para ir dando un desenlace a las historias inconclusas. Se trata de un auténtico alarde estilístico y un divertido juego en el que el lector se va sorprendiendo una y otra vez al descubrir los engranajes que vinculan unos y otros relatos (una historia se convierte en el libro que el protagonista de la siguiente encuentra en una estantería, o se transforma en una película que un personaje posterior ve en el cine, o es un interrogatorio cuya grabación cae en manos del siguiente protagonista…). Da la impresión de que David Mitchell, que es doctor en Literatura Inglesa y Americana (¿por qué no me extraña?), se ha divertido muchísimo metiéndose en los entresijos de distintos géneros novelísticos, manejando sus engranajes y clichés con gracia y solvencia. Tal vez el lector medio encontrará desconcertante el conjunto y disfrutará en distinta medida de unas y otras historias. Yo me quedo sin duda con la segunda, la titulada Cartas desde Zedelghem, que narra la relación entre un compositor anciano y enfermo y el joven que le ayuda a transcribir las melodías que alberga su cerebro. Se trata de una historia elegante, europea, cínica, ingeniosa y a ratos poética: la más cercana, sin duda, a mis gustos habituales. El bumerán de Mitchell me hace viajar al fin del mundo para regresar al final a lo que me resulta más cercano.

lunes, 19 de diciembre de 2016

PARA NO DECIR ADIÓS

Lo confieso: a lo largo de mi vida, he salido sin despedirme de unas cuantas situaciones. De fiestas, de finales de curso, de la vida de ciertas personas. Es algo de lo que no me siento precisamente orgullosa, y creo que no me animaría a hablar aquí de ello si no me hubiera reconocido hace unos días en el protagonista de una novela de Patrick Modiano. Una vez más.

domingo, 11 de diciembre de 2016

AÑICOS

Escucho por la radio que el viernes pasado se produjo un doble atentado terrorista en la ciudad nigeriana de Madagali. Las responsables fueron dos niñas de unos siete años que hicieron explotar las bombas que llevaban adheridas al cuerpo en medio de un concurrido mercado.

jueves, 8 de diciembre de 2016

ELOGIO DEL PAPEL

Hace un año por estas mismas fechas llegó a mis manos un regalo que me ha hecho mucha compañía. Se trata de un libro electrónico que ha viajado pegado a mí, en trayectos cortos y largos, poblado con su prodigiosa profusión de voces e historias. Hemos compartido ratos perdidos en cafés, viajes en metro y avión, noches de insomnio en hoteles, esperas de amigos que se demoraban. A pesar de mis reticencias iniciales, no dudo en calificar de idilio lo que me ha unido a él (los amores inesperados tienen ese encanto especial que les otorga el desconcierto). Pero eso no me ha impedido, durante este año que se acerca a su fin, tener felices encuentros con libros en papel. Soy así de veleidosa.

sábado, 3 de diciembre de 2016

LOS CUADROS DE NOVIEMBRE (2016)


El pintor francés Jean-Louis-Ernest Meissonier (1815-1891) supo acercarse con vigor y solemnidad a los grandes acontecimientos de la historia reciente de su país, pero también demostró una sensibilidad especial para fijarse en seres anónimos y elevarlos a la condición de protagonistas. Los personajes que pueblan su pintura lo mismo son Napoleón y sus generales que unos parroquianos que juegan a las cartas o, como en el cuadro que traigo hoy a esta sección, unos humildes actores. Cómicos ambulantes es el título de esta obra en la que, como suele suceder siempre que el elemento humano es lo primordial, un fondo neutro hace que las figuras alcancen un especial relieve. El muro y el suelo de tonos dorados son el delicado marco que envuelve a los dos modelos, plasmados con detalle y exquisitez. Con gran sabiduría, Meissonier elige un momento de intimidad de los personajes, a los que sorprende en pleno reposo en el caso del hombre y en un profundo ensimismamiento en el de la mujer. Los atributos que los identifican como actores, las vestimentas de personajes de la Commedia dell’arte y el instrumento musical, contrastan con la profunda impresión de melancolía que se desprende de ellos. Es una imagen muy conmovedora: estos cómicos que hacen reír en calles y plazas, que viven rodeados de la expectación y el griterío, aparecen plasmados en soledad, con sus herramientas de trabajo como única posesión y el duro suelo como refugio.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

ENTRAR EN UN CUADRO DE KLIMT

El otoño ha llegado este año en la madrugada del 29 al 30 de noviembre; es decir, en algún momento de la pasada madrugada. No me refiero al otoño astronómico, ese tan precisamente reglamentado, predicho y explicitado año tras año por las autoridades pertinentes; tampoco a ese otro otoño más sentimental e íntimo que cada uno experimentamos en un momento distinto, cuando realizamos por primera vez alguno de esos actos que nos alejan irremisiblemente del verano: calzarnos zapatos cerrados, taparnos por la noche con un edredón, salir a la calle con los brazos cubiertos, retomar antiguas preocupaciones.

sábado, 26 de noviembre de 2016

MUNDOS PARALELOS

A veces sucede que las palabras de un amigo nos remiten a las que otro nos dijo tiempo atrás. Se produce entonces un momento mágico, la sensación de que los cerebros están conectados, de que se está reanudando una conversación interrumpida, cuyos interlocutores no son los mismos, pero cuya esencia permanece inmutable.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

VELAS QUE SE APAGAN

Hace unos días leí con mis alumnos más jóvenes un cuento de Gianni Rodari que me gusta especialmente. Se titula Voces nocturnas y relata el curioso caso de un hombre ya mayor cuyo sueño es interrumpido noche tras noche por el sonido de una persona que llora. El protagonista no puede evitar levantarse y echarse a la calle en busca del origen de ese llanto. La primera vez descubre a un vagabundo que se lamenta frente a su ventana, pero la segunda, su peregrinaje nocturno lo lleva al otro extremo del país, y la siguiente, a un remoto confín del mundo. En esos asombrosos e inexplicables viajes, va encontrando múltiples dramas humanos: gente triste, necesitada, aislada, enferma, en la miseria, a la que el hombre asiste como puede antes de regresar a su cama por la misma vía mágica por la cual la abandonó. Nuestro protagonista está pronto sobrepasado y en estado de agotamiento, pero aun así insiste en esa labor solidaria que sustituye a su sueño. No puede hacer otra cosa, porque ha sido distinguido con un rasgo único y terrible: la incapacidad para dormir mientras los demás sufren; la imposibilidad, en definitiva, de dejarse adormecer por la indiferencia.

domingo, 6 de noviembre de 2016

FIGURAS BAJO LA LLUVIA

Los novelistas primero y más adelante los guionistas de cine lo han aprendido muy bien: la lluvia intensifica las emociones. Dos personajes que se pelean bajo la lluvia parecen tener un mayor encono en su enfrentamiento, sufrir más a cada golpe. Un fugitivo nos resulta más acosado si huye empapado hasta los huesos y corriendo sobre charcos. Los personajes que lloran bajo la lluvia son un clásico. A estas alturas, sospecho que más de uno estará evocando la legendaria muerte del replicante de Blade Runner y sus últimas palabras, que forman parte de ese Olimpo de frases célebres del cine que todos somos capaces de reconocer y citar, incluso desconociendo su origen: «Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia».

miércoles, 2 de noviembre de 2016

LOS CUADROS DE OCTUBRE (2016)

Se me ocurren muchas razones por las que me encanta Marc Chagall; una de ellas es porque me parece el pintor que mejor refleja en sus cuadros el sentimiento amoroso. Libres, renovados y exultantes, los amantes de Chagall vuelan de la mano, planean sobre los tejados, surcan los cielos acompañados de criaturas mágicas, o, como en el caso de estos Amantes azules, son invadidos por una emoción que les desborda e inunda el lienzo entero transformada en color. Para mí no hay forma más ingenua y bella de plasmar el amor que estos dos personajes que se besan, uno con los ojos cerrados, el otro con la mirada clavada en los que nos inmiscuimos en la intimidad del momento. Hay algo candoroso y encantador en estas dos figuras ambiguas y asexuadas, en la corona de laurel, en el traje de cuadros, en la mano enguantada que sujeta el rostro de la persona amada con ternura y firmeza. Y qué decir del color. Chagall siempre me hace feliz con sus elecciones cromáticas, pero en este caso me llega al alma. Porque creo que ha quedado claro a estas alturas: para mí el amor es azul.

martes, 1 de noviembre de 2016

LIBROS Y ANIMALES

Acabo de descubrir a uno de esos personajes maravillosos que aúnan en su figura varios aspectos que me fascinan. Se llama Gregory Colbert, es un fotógrafo y cineasta canadiense, y ha recorrido el mundo inmortalizando la cordial relación entre humanos y animales. Hasta aquí he aportado datos que justificarían de sobra mi simpatía por este individuo cuyo retrato más difundido en la red lo muestra a escasa distancia del rostro de un orangután. Pero hay un elemento más en esta fórmula: las fotografías de Colbert incluyen con frecuencia a personajes entregados al placer de la lectura.

sábado, 29 de octubre de 2016

LA ÚLTIMA COSTA

Uno de los cuadros sobre los que más he escrito en este espacio ―que yo recuerde, fue de los primeros que apareció en la sección El cuadro de la semana y le dediqué posteriormente una entrada― fue realizado por un pintor suizo a finales del siglo XIX. Hay dos razones para esta presencia múltiple: la primera, es evidente, que se trata de una obra que me atrae y me resulta especialmente inspiradora; la segunda, que en realidad no se trata de un cuadro, sino de una serie de cinco que recrean con ligeras variantes el mismo tema. Se trata de La isla de los muertos, del sugerente y con frecuencia perturbador Arnold Böcklin.

domingo, 23 de octubre de 2016

LAS CÁMARAS DEL CORAZÓN

Iba a empezar esta entrada diciendo que no me gustan las historias de amor en el cine y la literatura. Rectifico sobre la marcha: Como me gustan mucho las historias de amor, no soporto la reducción a sus aspectos más edulcorados y relamidos que con frecuencia se produce en las dos grandes fuentes de narraciones de nuestra época, las películas y las novelas. Del mismo modo que me subleva la insoportable banalización a la que se somete una y otra vez, en medios de comunicación y redes sociales, a esa palabra enorme ―para mí, con mayúscula siempre― que es el Romanticismo.

lunes, 10 de octubre de 2016

GLOBOS QUE SE ELEVAN

Ayer, cuando caminaba Gran Vía arriba en una mañana casi veraniega e impropia para las fechas, presencié algo que me dio materia para reflexionar. Algo que me trajo también a la cabeza el recuerdo del artista urbano Banksy y de dos de sus obras más populares.

domingo, 2 de octubre de 2016

LOS CUADROS DE SEPTIEMBRE (2016)

El año comienza en septiembre: es una máxima de sobra conocida por los que estamos vinculados al mundo académico. Y como todos los comienzos de año, busco eco del retorno a las aulas en otras épocas y otras miradas. En este caso me sirve de ayuda el pintor francés Jules Bastien-Lepage (1848-1884), que a su prematura muerte dejó tras sí una amplia e interesante producción. Se le suele enclavar dentro del movimiento naturalista; en consonancia con ello, su atención se detiene con frecuencia en las clases desfavorecidas, a las que inmortaliza con ternura y respeto. De camino a la escuela es una de sus obras más conocidas, sin duda por el carácter entrañable del tema y de la modelo. Esta pequeña que clava en nosotros su mirada seria y atenta parece consciente de la importancia que el paso que está dando tendrá en su vida futura. Las fachadas sobrias de los edificios que la flanquean y su seria indumentaria de tonos oscuros nos hablan de su extracción humilde. El cuadro está lleno de detalles encantadores: la sencilla bolsa por cuyo borde asoman los instrumentos de estudio, la capucha fabricada con un saco de arpillera y primosoramente adornada con pompones. La abrigada vestimenta que apenas deja a la vista el rostro infantil refleja las duras condiciones que acompañan este camino a la escuela en el cual, parece decirnos el artista, se cifra la esperanza del porvenir.