miércoles, 22 de julio de 2015

OFICIALMENTE PERDIDOS

Supongo que nos pasa a todos: de vez en cuando, en el aluvión de fotografías, mensajes ingeniosos, carteles y vídeos que nos asaltan a diario a través de las redes sociales, hay alguno que prende nuestra atención. No hablo de aquellos que se dirigen exactamente a nuestra forma de ver el mundo ni de los que reflejan un aspecto de la realidad que nos conmueve o nos indigna de forma especial; esos lo tienen muy fácil para sobresalir de la maraña que los rodea y hacerse notar. Me refiero a los que, sin razón aparente, mueven alguna tecla en nuestro interior y ponen en funcionamiento nuestro cerebro. A mí me sucedió hace unos días con una serie de dibujos dedicados al tema de la amistad. Estaban firmados por un tal Ajit Johnson y reproducían escenas cotidianas: parejas y tríos charlando, compartiendo la comida o un paraguas, abrazándose, riéndose. Cada imagen iba acompañada por un mensaje nada original ―y bastante mal traducido del inglés, en algún caso― que pretendía ser una definición de la amistad y que decía cosas del tipo: «Es saber que nos tenemos el uno al otro», o «Es saber cada pequeño detalle de nuestras vidas». Me gustan poco esas reducciones de los grandes sentimientos a fórmulas manidas; habría pasado por encima sin más si uno de los dibujos no hubiera llamado mi atención de forma poderosa.

sábado, 18 de julio de 2015

EL VALS DE LORCA, EL VALS DE COHEN

Cuando yo era una aplicada estudiante universitaria que navegaba con fruición por las distintas corrientes de crítica literaria, aprendí muchas cosas que he olvidado. No es grave: tengo la teoría de que el tiempo hace una maravillosa labor de criba y conserva en nuestra memoria solo lo realmente importante. Entre los nombres que recuerdo de aquella época de almacenamiento memorístico está el de un eminente hispanista llamado Leo Spitzer, encuadrado en lo que se conocía como “crítica idealista”. Supongo que estudié ingentes cantidades de conceptos y características e incluso citas literales de tan reputado autor, pero lo que se me quedó grabado es que este hombre, a diferencia de estudiosos que reducían la obra literaria a un esquema de flechas, recuadros y subrayados, sostenía que la aproximación a la literatura es, en última instancia, un asunto de intuición. Creo recordar que acuñó incluso un término de carácter onomatopéyico, sumamente expresivo, para expresar ese no-se-qué imposible de reducir a fórmulas que hace que una obra literaria tenga una calidad superior. Lamento haber olvidado la expresión concreta. He realizado una infructuosa búsqueda por Internet y solo me queda internarme en mis apuntes de carrera, labor que me llenaría, me temo, de nostalgia.

jueves, 16 de julio de 2015

APROXIMACIONES A ZURBARÁN

Como la pintura es probablemente la pasión que primero llegó a mi vida, he tenido sobrado tiempo para que mis gustos en ese sentido experimenten todo tipo de oscilaciones. Es curioso comprobar cómo el artista al que en un momento dado rechazamos o no supimos comprender se convierte con el paso de los años en una presencia imprescindible para nosotros. Me gusta especialmente recordar los pintores que me eran muy queridos de niña y aquellos otros por los que sentía rechazo. Los primeros los recuerdo con especial cariño, pero casi ninguno ha conservado con el tiempo ese puesto de privilegio en mis preferencias. Unos cuantos de los segundos, de los que provocaban mi más rotunda incomprensión infantil, han pasado a estar entre mis favoritos. Es el caso de Francisco de Zurbarán.

viernes, 10 de julio de 2015

LAS LLAVES DEL AYER

Hace unos días, sostuve con unos compañeros de trabajo una conversación en la que no había vuelto a pensar hasta que la última de mis lecturas, La hierba de las noches de Patrick Modiano, me la ha traído a la cabeza. Hablábamos sobre la edad. El motivo era el cumpleaños de la más joven de los tres, que se acerca a los cuarenta años. Tanto ella como mi otro compañero, que pasa ya de los cincuenta, afirmaron tajantemente sentirse a gusto con el momento de sus vidas en que se encontraban y no desear volver atrás en el tiempo, si es que esto fuera posible. Yo, que por edad me encuentro entre ambos, tardé algo más en formular mi postura. Durante unos segundos, guardé silencio mientras echaba la vista atrás. Como atraída por un imán, mi memoria se detuvo en los años de la Facultad. Me deslumbró la imagen de los cielos diáfanos de mis veinte años, de la luz inigualable de aquellos días de mi juventud, que nada tiene que ver con una luz física y susceptible de ser medida. Mi postura quedó clara de inmediato: ¿volver atrás en el tiempo? Por supuesto que me gustaría.

sábado, 4 de julio de 2015

LOS CUADROS DE JUNIO (2015)

La artista alemana Anja Millen es la creadora de un universo oscuro y perturbador al que ha dado forma primero a través de la pintura y más adelante por medio de la fotografía y la manipulación digital de la imagen. Sea cual sea la técnica empleada, el resultado es una obra llamativa e inquietante, que se adentra en el terreno de la pesadilla y nos conecta con nuestros miedos y deseos más ocultos. El título del cuadro que traigo hoy aquí se inscribe en la más pura tradición clásica: Vanitas. La poderosa personalidad de Millen realiza una reinterpretación del tema tradicional de la futilidad de lo humano, que no está representado aquí, como es habitual, por medio de un repertorio de objetos simbólicos, sino por una figura humana de extraordinaria expresividad. Esta mujer que se encoge sobre sí misma en un gesto teatral parece literalmente estarse deshaciendo delante de nosotros. Todo en ella nos habla de decadencia: su espalda descarnada, su vestido ajado, las hojas muertas que caen sobre ella. La elección de los colores dota al conjunto de una extraordinaria fuerza visual; en medio del sombrío panorama creado por medio de tonos grises y pardos, destaca como un puñetazo el rojo del pelo y de las hojas que revolotean, últimos signos de vida de un mundo que se desmorona.

miércoles, 1 de julio de 2015

LECTURAS COMPULSIVAS

Supongo que es lo que les ocurre a los compradores compulsivos. Me figuro que hay mucha literatura ―y mucho cine― en torno a dicha adicción, pero no puedo evitar imaginarme a los afectados por ella experimentando un hormigueo en el estómago ante la cercanía de una zona comercial, intentando huir sin conseguirlo y lanzándose finalmente a una vorágine de etiquetas, perchas y probadores. A mí me pasa con los libros.

lunes, 22 de junio de 2015

LECTURAS DE LA PASADA PRIMAVERA (2015)

«Luis van Beethoven murió en mil ochocientos veintisiete / (es lo que piensan los desinformados), / pero yo lo he visto en el Lincoln Center». Estos versos pertenecen a Beethoven ante el televisor, uno de los sorprendentes poemas que componen este libro emocionante y original. Es un ejemplo perfecto de la alianza entre lo antiguo y lo nuevo que es la base de Cuaderno de Nueva York. En las calles de esta ciudad evocada por el poeta, resuenan los ecos del castellano del gran Francisco de Quevedo; los edificios vertiginosos tienen su referente en otros construidos al otro lado del océano; bajo las notas de la música reciente late el pulso de los grandes compositores europeos. En el poema que antes he citado, el sordo más universal se sienta frente a un televisor con el sonido apagado para contemplar una retransmisión de su Novena Sinfonía y poder así, una vez más, oír la música que habita en el silencio. Como no podría ser de otro modo, en el libro se alternan las formas estróficas clásicas con otras de factura más moderna, los poemas escritos con un lenguaje claro y casi conversacional con las referencias culturales y las imágenes de difícil comprensión. Lo remoto y lo último, lo de ahora y lo de siempre, se dan así la mano en un mundo urbano abigarrado y sonoro, lleno de vida y de ecos de lo que ya no está, frente a la mirada asombrada del poeta.

viernes, 19 de junio de 2015

EL LATIDO DEL BLOG

Tengo un amigo al que veo muy de vez en cuando que bromea diciendo que, cuando quiere saber que estoy bien, se asoma a este blog y comprueba que se ha renovado alguna de sus secciones. Si ve que hay material nuevo, variaciones con respecto a la última vez, se queda tranquilo. Mientras haya vida en el blog, no hay que preocuparse, es su conclusión. Supongo que, si ese amigo se ha acercado a este espacio durante el último mes, habrá encontrado un único rastro de actividad en la sección de El cuadro de la semana. Ha sido el leve latir que ha conservado este blog, aunque muy tenuemente, con vida.

jueves, 4 de junio de 2015

LOS CUADROS DE MAYO (2015)

El australiano Troy Ruffels (nacido en 1972) es un artista de difícil clasificación; en su obra utiliza diversos medios gráficos, incluida la fotografía, para crear imágenes que oscilan entre la minuciosa reproducción de la realidad y la creación de un mundo aparte. La primera vez que vi la que precede a estas líneas, que responde al título de Bramble (zarza), pensé que, en caso de encontrarme frente a ella en una sala de exposiciones, me vería en un serio aprieto con el vigilante, dado el irrefrenable impulso de tocar su superficie que despertaba en mí. Es como si la mirada no bastara en este caso para captar el mensaje transmitido por el autor, como si hubiera que corroborar la impresión inicial de dureza con la intervención del tacto. Esta obra de Ruffels está articulada sobre un violento contraste: el que se establece entre la zarza y el horizonte, lo cercano y lo inalcanzable, lo áspero y enredado frente a lo suave y volátil. O entrando en un terreno metafórico, lo laberíntico frente al espacio abierto, el encierro frente a la libertad.  Hay algo en este apretado nudo vegetal del primer término que lo asemeja en un primer vistazo a una alambrada; atrapados tras ella, solo podemos alzar los ojos hacia el cielo surcado de nubes, del que parece aislarnos para siempre la maraña oscura y amenazadora de nuestro cautiverio.

lunes, 25 de mayo de 2015

ADIÓS AL JILGUERO

Termino de leer la novela de Donna Tartt en la que ―no podía ser de otro modo, con las apreturas horarias de esta época del año― he estado inmersa durante mucho más tiempo de lo esperable y lo primero que me asalta es un sentimiento de orfandad. Supongo que es lo que tienen las obras muy largas y absorbentes. Llevo cosa de mes y medio buscando un hueco en mis obligaciones diarias para compartir los sinsabores del joven Theodore Decker, su abandono infantil, sus amistades peculiares y en algún caso peligrosas, su amor no correspondido, su pasión por los objetos bellos, su dificultad para simplemente vivir. La superficie en blanco que me asaltó al pasar la última página del libro el pasado jueves me indica que ya no habrá más horas con Theo. Lo conocí con trece años, lo abandono a los veintitantos. Ya no sabré más de los quiebros de su existencia llena de vaivenes. Los sucesivos obstáculos que se interpongan en su camino, los solucionará ―o no― sin mi muda compañía.

miércoles, 13 de mayo de 2015

TRAZOS ANÓNIMOS

Como ocurría con los viejos maestros que no firmaban sus obras y de los cuales la posteridad apenas conoce el nombre de pila o su lugar de origen, existen en la actualidad artistas cuya identidad permanece oculta. Realizan sus obras furtivamente y las firman con nombres ficticios; corren teorías encontradas sobre sus personalidades, lo cual acrecienta el interés en torno a ellos. No se trata, como en el caso de los antiguos pintores medievales, de humildes artesanos sin ansia de gloria que desarrollaban su tarea en el más modesto de los anonimatos. Son oscuros pero gustan de saltar a la palestra, son un enigma y a la vez un espectáculo, son estelares a su opaca manera. En su momento formaron parte de un movimiento marginal pero en los últimos años han entrado con fuerza en el mercado del arte, lo cual choca frontalmente con su esencia primera. Son los antiguos grafiteros, reconvertidos en estrellas. Habrá que cambiarle el nombre a su actividad. Démosle la bienvenida al arte urbano.

lunes, 4 de mayo de 2015

LOS CUADROS DE ABRIL (2015)

Vencido es el título de este cuadro del pintor estadounidense George Hitchkock (1850-1913). Sería imposible encontrar otro título mejor: la obra recoge toda la tristeza del fracaso, el profundo desaliento del que abandona la lucha tras contemplar el naufragio de sus expectativas. Lo que presta singularidad al cuadro y atrajo mi atención de inmediato cuando hace unos pocos días lo contemplé en una exposición es lo inesperado del emplazamiento en el que se desarrolla la escena: esa hermosa extensión cubierta de flores que es la antítesis de un campo de batalla y que contrasta por su colorido con el desconsuelo del protagonista. Por la información que he reunido sobre este pintor al que desconocía hasta ahora, Hitchkock desarrolló gran parte de su carrera en Europa, especialmente en Holanda, como resulta obvio por la ambientación y la indumentaria del soldado, que nos remite a una imprecisa guerra de la antigüedad. Este pintor fue además un excelente paisajista, y es precisamente su sabiduría en la plasmación de la naturaleza lo que dota a este cuadro de un encanto especial. No me caracterizo precisamente por mi ardor patriótico, pero aun así me conmueve este joven desesperanzado que hunde la cabeza en el pecho y arrastra por el suelo su estandarte en un gesto de melancólica derrota. A mí esta escena me habla de un fracaso que va más allá de lo puramente bélico: el hermoso campo que es testigo de su retirada me parece un símbolo de lo inalcanzable, de la felicidad por cuya consecución se ha luchado y a la que finalmente no queda más remedio que renunciar. 

domingo, 3 de mayo de 2015

DÍAS DE LIBROS

Para mí, el mes de abril suele ser un mes de locos. Siento por ello gran simpatía por la fiesta dedicada a las bromas y la celebración de lo absurdo que ciertos países, especialmente los de la órbita anglosajona, sitúan el primero de abril. Me parece una fecha mucho más adecuada que la de su equivalente en los países hispanos, el 28 de diciembre, festividad asociada a esa truculenta matanza de niños que es, en mi opinión, la historia más terrible ―y eso que hay donde elegir― que contiene la Biblia. Por razones derivadas de mi trabajo y mis circunstancias personales, abril es para mí el mes de las carreras, los agobios, los despistes y las anécdotas divertidas; de la actividad frenética y de la falta de tiempo para pensar. No es extraño que, con semejante panorama, se me pasara el Día del Libro de este año sin escribir ni una línea al respecto en este blog.

lunes, 13 de abril de 2015

COMPAÑEROS DE VIAJE

La muerte, igual que lo hace la vida, crea curiosos compañeros de viaje. No lo pensamos con respecto a esa masa anónima que parte a diario con un rumbo desconocido que pretendemos olvidar los que aplazamos idéntico viaje para otra jornada, a poder ser de un futuro muy lejano. Solo cuando los viajeros nos son conocidos, la coincidencia de fechas nos lleva a reflexionar.

sábado, 11 de abril de 2015

MIS FOTÓGRAFOS (IX)


No puedo eludir mi condición de narradora y con frecuencia me descubro a mí misma poniendo en pie historias que se sustentan sobre una imagen o una melodía. En algunas ocasiones, me parece que esta tendencia mía es inevitable, dado el poder de sugerencia de la obra en cuestión; tal es el caso de la fotografía que traigo hoy aquí, debida al objetivo del fotógrafo eslovaco Martin Martinček (1913-2004). Por la mañana es, quién lo duda, una prueba de la pericia técnica y el exquisito acabado de las obras de su autor. El horizonte alto, que hace que el mar de tejados parezca salirse de los límites de la imagen; el contraste entre el fondo difuminado y la nitidez de la silueta del hombre que desciende hacia el pueblo: nada hay casual en esta imagen impactante, que atrapa de inmediato nuestra atención. Pero a mí me parece que hay otra razón para el efecto que esta fotografía causa en el que la contempla. El cotidiano regreso a su casa de un campesino madrugador se convierte, por obra y gracia de la cámara de Martinček, en una causa de inquietud: la figura negra que porta una guadaña se nos antoja una encarnación de la muerte; el pueblo envuelto en la bruma matutina, un conjunto abigarrado de destinos humanos entre los que se encuentra uno que está a punto de llegar a su fin, por obra y gracia del siniestro personaje que desciende la ladera.

domingo, 5 de abril de 2015

LOS CUADROS DE MARZO (2015)

En estos tiempos de extremado culto a la propia imagen, me resulta tentador asomarme a la visión del propio rostro que nos han transmitido los pintores de otras épocas. El resultado no puede ser más gratificante: frente a la proliferación, la gratuidad y el carácter efímero de las actuales autofotos bautizadas con un anglicismo que me resisto a emplear, uno se encuentra con la reflexión larga y profunda sobre los propios rasgos, la expresión facial y lo que todo ello delata de la personalidad del que es simultáneamente modelo y autor. Este Autorretrato de un joven que emerge de la oscuridad para clavar en nosotros una mirada intensa y melancólica está atribuido al gran Eugène Delacroix, que lo habría pintado en torno a 1816, a una edad que rondaría los dieciocho años. Dejo aparte el prodigio de madurez pictórica que este dato implica; a mí este retrato me atrae por el eficaz juego de luces y sombras, la sobriedad con la que está compuesto y el carácter enormemente expresivo de los pocos elementos con los que el autor lo ha construido. Como sucede siempre en los grandes retratos, uno puede jugar a sostenerle la mirada al modelo y caer en la fantasía de que está realmente asomándose al interior de una persona de carne y hueso. Estos ojos que nos miran desde el oscuro cobijo de sus cuencas son una mezcla de juventud y sabiduría, de melancolía y fuerza vital. Este joven que sabe pintar como un artista experimentado nos transmite la impresión de saber ya mucho de la vida. No son ajenas a ello, pienso yo, las largas horas de contemplación de la propia imagen que subyacen a esta obra, con su carga de reflexión y de conocimiento de uno mismo.

jueves, 2 de abril de 2015

LO MÁS IMPORTANTE

The most importan thing es el título de una serie de fotografías en las que el estadounidense Brian Sokol retrata a refugiados que muestran ante la cámara lo que pudieron salvar de su hogar cuando lo tuvieron que abandonar de forma precipitada. Con el subtítulo de Retratos de una huida, es también el título de la exposición en la que hasta el mes de mayo se exhiben veinticuatro de estas imágenes, acompañadas por las historias de sus protagonistas, en CaixaForum de Madrid.

sábado, 28 de marzo de 2015

MATAR EL TIEMPO

Es increíble el número de relojes que se llegan a almacenar en una casa. De pared, de sobremesa, despertadores, de pulsera. Analógicos o digitales, prácticos y sencillos o decorativos y de diseño caprichoso. Algunos exactos y puntuales, otros perpetuamente atrasados, alguno muerto sin remisión y conservado por tratarse de un recuerdo sentimental o de familia. Digo esto porque acabo de repasarlos todos para adecuarlos al cambio horario fijado para esta madrugada: el que hará que a las dos viajemos meteóricamente hasta la hora siguiente. El que traerá consigo, a partir de mañana, atardeceres más tardíos y una indudable sensación de que el verano se acerca, imparable. El que nos robará esta madrugada sesenta minutos de descanso o de diversión; sesenta minutos, en cualquier caso, de este singular veintinueve de marzo que va a tener solo veintitrés horas.

lunes, 23 de marzo de 2015

LECTURAS DEL PASADO INVIERNO (2015)

Soy poco amiga de las obras literarias en las que el trasfondo histórico o político se impone con mucha fuerza, a menos que los hechos se narren a través de una experiencia profundamente individual. Un buen ejemplo de esto último es esta novela de Sofi Oksanen, directa y estremecedora como su conciso título. La acción de Purga recoge distintos hitos de la historia del siglo XX en Letonia, uno de esos territorios asolados por sucesivos huracanes políticos: la invasión alemana, el dominio soviético, la lucha por la independencia. La represión, la barbarie de los dominadores, el miedo de los dominados, las delaciones, el rencor y el abuso de la fuerza son el terrible panorama que sirve de telón de fondo a la acción. Pero nada tan oscuro y desesperanzador como el corazón de la protagonista, Aliide, a la que conocemos desde su adolescencia hasta la vejez, y cuyo sentimiento de envidia hacia su hermana mayor la arrastra hasta las simas más negras de la infamia. Purga es una novela brutal y que deja pocos resquicios para la esperanza, porque en ella no vemos al individuo enfrentado a la adversidad colectiva, sino que entendemos que los grandes conflictos que arrasan el mundo tienen una base mínima e imposible de erradicar, la inmensa capacidad para el mal que se alberga en el alma humana.

domingo, 15 de marzo de 2015

CAMINO A LA ESCUELA

Desde que vi esta película, hace algo más de una semana, ha desaparecido de la sala en la que se proyectaba en versión original en Madrid y probablemente de algunas más en España. Es difícil hacer recomendaciones sobre cine en estos tiempos, sobre todo si se refieren a cierto tipo de cine: un estreno sucede a otro, apenas vemos la publicidad de una película cuando ya nos la encontramos en sesión de madrugada; lo que despierta expectación un día cae en el olvido al siguiente. Todo pasa muy deprisa. Justo lo contrario de lo que les sucede a los pequeños protagonistas de esta cinta en su trayecto cotidiano al colegio.

jueves, 5 de marzo de 2015

LOS CUADROS DE FEBRERO (2015)

El polaco Józef Pankiewicz (1866-1940) es el pintor nocturno por excelencia. Sus cuadros captan las formas que se adivinan en la oscuridad hasta extremos tales que algunos deben ser contemplados en vivo y no admiten reproducción por medios gráficos ni digitales. Mercado de la ciudad vieja, Varsovia, de noche se mueve dentro de límites más convencionales y por eso es posible traerlo a esta sección. En un alarde técnico, Pankiewicz une a la falta de luz natural la presencia de la humedad que difumina los contornos de los edificios y cubre el suelo de una hermosa capa brillante. En ese ámbito impreciso de la plaza, tiemblan las luces de las ventanas y de las farolas y deambulan figuras de viandantes y vehículos cuya naturaleza no llegamos a captar del todo y que se nos manifiestan, por ello, llenos de misterio y sugerencias; se trata de un cuadro que posee la belleza de la indefinición. El artista consigue con su pericia realizar una eficaz conexión entre nuestros sentidos: lo que captan nuestros ojos nos hace sentir el frío de la noche varsoviana. Por lo que he podido averiguar, el posterior contacto con el fauvismo llevó a este maestro de lo nocturno a llenar su paleta de colores brillantes, en una curiosa evolución a un arte nítido y diurno. Ignoro qué proceso mental o emocional acompañó ese viaje de la noche al día, en el que Pankiewicz abandonó este estilo sugerente que juega a medias con lo que muestra al espectador y lo que le obliga a imaginar.