domingo, 24 de abril de 2016

LIBROS ESPECIALES

Dada la redonda efeméride que se celebró ayer, hoy debería hablar de Cervantes. O de Shakespeare. O de los dos. Podría hacerlo sin pensármelo demasiado: siento por ambos un afecto profundo, si bien de distintos carácter y duración. Mi amor por Shakespeare es muy antiguo; la pasión y el drama son fáciles de apreciar desde edades tempranas. Para valorar la humanidad, el humor y el lúcido desengaño de Cervantes hace falta ir cumpliendo años. Yo ya los he cumplido de sobra.

sábado, 9 de abril de 2016

METÁFORAS

Me sucede con frecuencia que me pierdo frente a ese mosaico compuesto de infinitas piezas que constituye la realidad. Cuantas más informaciones me llegan por medios diversos, cuanto mayor es la cantidad de datos a los que tengo acceso, más me cuesta hacerme una idea de conjunto; no sé si habrá muchos como yo, desconcertados frente a un mundo convulso en el que se echa de menos ese orden tranquilizador, a base de epígrafes y títulos en negrita, que imponen a posteriori los libros de Historia.

domingo, 3 de abril de 2016

LOS CUADROS DE MARZO (2016)


Hay tantos pintores que me gustan que me resulta complicado afirmar que uno de ellos se encuentra en el grupo de mis favoritos, pero en este caso me voy a arriesgar a hacerlo. Georges de La Tour es un mago de los pinceles que me parece fascinante a fuerza de aunar rasgos contrapuestos: está perfectamente inscrito en la pintura barroca y a la vez no se parece a nadie; trata temas divinos con la naturalidad de lo cotidiano y dota de un carácter sobrenatural al objeto más sencillo. Sus santos parecen mendigos y sus vírgenes muchachas del pueblo, pero una vela, un libro o un espejo tocados por sus pinceles alcanzan una trascendencia extraordinaria. Hace unos días oí por la radio la noticia de la inauguración en el Museo del Prado de una exposición dedicada a su figura y me froté las manos, entusiasmada; hasta la fecha, han sido pocas las ocasiones que he tenido de contemplar en vivo obras de este autor. El comisario de la exposición hizo mención en concreto a la maravilla que encabeza estas líneas, titulada El recién nacido. Esta representación religiosa atípica, con un protagonismo poco habitual de Santa Ana, podría ser una simple escena familiar, con una madre y una abuela contemplando a un bebé con afectuoso interés, pero el tratamiento dado por el artista ―la misteriosa iluminación, la actitud de los personajes, el suave predominio de los tonos terrosos― nos hace mirarla con respeto. Somos conscientes del carácter especial de esta imagen familiar detenida en el tiempo por obra de un artista que nos presenta a sus personajes desconectados del entorno, flotando para siempre en su inmortal serenidad. Podría ser el carácter sacro de los tres protagonistas, pero a mí me gusta pensar que lo eterno es la plácida corriente de cariño que une a las dos mujeres en torno a ese bebé, uno de los más encantadores, conmovedores en su fragilidad, que nos ha dejado la historia de la pintura.

lunes, 28 de marzo de 2016

ÚLTIMAS CHARLAS CON MANKELL

Uno no suele demorar las lecturas que le atrapan: al contrario, está deseando encontrar un hueco en la rutina diaria para sumirse en ellas. Le gustaría que nunca se terminaran, pero no puede hacer gran cosa por evitarlo; las páginas fluyen, ligeras, hacia el final. Según esto, de lo mucho que he tardado en leer este último libro de Henning Mankell se podría inferir que no ha suscitado demasiado mi interés. Nada más lejos de la realidad. He encontrado en él tantos motivos de gozo e identificación que me producía enorme alegría tenerlo sobre la mesilla de noche, esperándome. Y, sin embargo, me he complacido en abusar de su paciencia, en alternarlo con otras lecturas, en retrasar el avance del marcapáginas. La razón era, precisamente, que se trataba del último libro de Mankell. Llegar a su línea final me parecía como dar por zanjada una larga conversación con un amigo.

martes, 22 de marzo de 2016

LECTURAS DEL PASADO INVIERNO (2016)

Los niños que no se pueden dormir piden que les cuenten una y otra vez la misma historia; será que les tranquiliza moverse en el terreno confortable de las tramas cuyos recovecos y final conocen. Yo no sé si caí en eso de niña, pero en la actualidad, cuando me pongo enferma o estoy cansada o desanimada o todo lo anterior junto, acudo a Patrick Modiano para que me cuente esa única historia cuyas variantes sabe explorar hasta el infinito. Me adelanto a posibles detractores: si Modiano escribe siempre el mismo libro, a mí me produce una paz infinita reconocerme en los vaivenes sin rumbo de sus desorientados personajes. Entre todas las novelas de este autor que me faltan por leer, elegí Para que no te pierdas en el barrio por las sugerencias que despertaba en mí su hermoso título. Y, cómo no, me encontré al iniciar la lectura con un protagonista perdido en un París en el que le quedan pocos asideros, que inicia un viaje a su propio pasado cuando un extraño le devuelve una agenda telefónica extraviada y le solicita información sobre uno de los nombres que aparecen apuntados en ella. ¿Quién es ese misterioso Guy Torstel del que el protagonista no recuerda nada? Este es el cabo a partir del cual se estructura una historia de desconcierto vital y de recuperación de la memoria, esa misma que Modiano me ha contado ya en Calle de las tiendas oscuras y en La hierba de las noches, pero que no me canso nunca de escuchar.

lunes, 21 de marzo de 2016

OTRA PRIMAVERA

Resulta que las redes sociales están que arden con mensajes que exaltan la llegada de la más publicitada de las estaciones del año. Versos extraídos de composiciones cuyo título y autor no siempre se cita, imágenes pobladas de flores, niños y tiernos animalitos disfrutando del esplendor de la naturaleza que renace. Mensajes fraternos de conocidos que se felicitan por la muerte del invierno igual que lo hacen por las Navidades o el Día del Padre. (Cada vez nos felicitamos más unos a otros; será que gracias a las redes sociales nos sale ―o pensamos que nos sale― gratis). Y, en medio de tanto y tan florido gozo, a mí se me viene a la cabeza el recuerdo de un joven compositor adelantado a su época que hace algo más de cien años tuvo que abandonar precipitadamente el estreno de su última obra a causa del desconcierto y la irritación de los espectadores.

sábado, 19 de marzo de 2016

CUANDO LA LLUVIA NO ES BELLA

Llueve. Despertarme con el golpear de las gotas de lluvia contra la ventana es normalmente para mí una buena noticia. He escrito a menudo en este blog sobre el efecto regenerador de la lluvia: aparte de sus obvias ventajas prácticas, el agua caída del cielo es una fuente de belleza y alivio para los que, en contra del sentir popular, no pensamos que el tiempo lluvioso sea mal tiempo. Pero hoy no. Hoy el repiqueteo de las gotas en la ventana me llena de malestar.

miércoles, 9 de marzo de 2016

PAPELES RECUPERADOS

Hará cosa de un mes, una alumna del instituto me abordó en el recreo y me pidió que leyera un texto del que es autora. Es una estudiante a la que nunca he dado clase pero a la que tengo la sensación de conocer mucho. Pertenece a ese grupo de chicos que con frecuencia acude a la biblioteca durante el recreo y que, en la media hora que dura este, se pierde en los recovecos de una lectura mientras, al otro lado de las ventanas, el edificio parece tambalearse como consecuencia de la desbordante animación juvenil.

sábado, 5 de marzo de 2016

LOS CUADROS DE FEBRERO (2016)


Los pintores que exploran el terreno del Surrealismo pueden causar un fuerte impacto en nosotros por dos razones: por crear mundos completamente alejados de la realidad que nos rodea o por adentrarse en zonas privadas y oscuras en las que podemos reconocernos. A mí me sucedió esto último la primera vez que vi Caballo y tren, del pintor canadiense Alex Colville (1920-2013): tuve la perturbadora sensación de encontrar plasmada en un lienzo una imagen extraída de mis sueños. Como les sucede a menudo a este tipo de artistas, las creaciones de Colville son tanto más inquietantes cuanto que combinan el carácter onírico de los temas con un estilo de extremados detallismo y precisión. Los tonos sombríos de su paleta subrayan el dramatismo de esta escena detenida para siempre segundos antes del desastre. Como ya he comentado alguna vez en este blog, sueño a menudo con caballos y eso me hace sentir una atracción especial por este cuadro dentro de la sugerente producción de su creador. Es, además, un caballo que por su aspecto evanescente recuerda a los de Paolo Uccello, creador de misteriosas recreaciones de batallas pobladas de guerreros y animales a medio camino entre la realidad y la pesadilla. Se podría elucubrar largamente sobre el sentido de este cuadro de Colville. A mí esta veloz carrera hacia el desastre me hace pensar en las decisiones arriesgadas, los saltos al vacío, la fe ciega que nos empuja hacia delante en el difícil ―y siempre funesto a la larga― oficio de vivir.

sábado, 27 de febrero de 2016

MIS FOTÓGRAFOS (XI)


Los títulos son importantes. Subrayan la intención de la obra artística, explican o concretan su significado; en ocasiones, van más allá y le otorgan un nuevo sentido. Así sucede en esta imagen de la fotógrafa mexicana Lola Álvarez Bravo (1907-1993), que responde al literario título de En su propia cárcel. Sin ese acompañamiento de palabras, la escena que se nos muestra nos parece plácida y tranquilizadora, dotada de un profundo carácter evocador, como lo suelen ser las imágenes que muestran a un personaje sumido en la contemplación de algo que está fuera del alcance de nuestra vista. Pero el precioso juego de luces y sombras creado por las rejas que se proyectan en la pared adquiere un significado siniestro una vez leído el título de la fotografía. Lola Álvarez Bravo, mujer independiente y luchadora en una época y un entorno nada propicios a la liberación femenina, pone su pericia técnica y su sentido de la oportunidad al servicio de un fuerte compromiso con otras mujeres menos afortunadas que ella. La modelo que mira melancólicamente hacia el exterior se nos revela una prisionera de su hogar, su familia, su mundo cotidiano. La ventana en la que se toma un momento de descanso es solo una atalaya que le deja ver una realidad inalcanzable, al otro lado de unas rejas que tal vez ella misma ha contribuido a erigir. Por efecto del juego de luz y sombra, los ojos de la mujer están iluminados y la boca permanece en la oscuridad: esta prisionera contempla y calla, observa los límites de su encierro pero no es capaz de pronunciar palabras de rebelión.

miércoles, 24 de febrero de 2016

MALA MAR

Cuando me dedico a ese símbolo moderno de la pereza que es explorar los canales de televisión, me detengo siempre que encuentro uno en el que se está emitiendo la previsión meteorológica. Me ocurre incluso cuando dicha previsión se refiere a territorios alejados de mi entorno o se expresa en una lengua que no entiendo: hay algo en los hombres y mujeres del tiempo que ejerce sobre mí una poderosa atracción y me lleva a observar con interés sus siluetas recortadas sobre mapas poblados de soles y paraguas, de nubes de variable espesor y tonalidad, de mareantes y sinuosas isobaras. Me parecen una especie de mediadores entre las altas esferas y los humildes mortales; son como sacerdotes que trasladan a la plebe las decisiones de los dioses que la condenarán a la sequía, al frío extremo, a la inundación. Su discurso es rico en topónimos de mágicas resonancias, en expresiones que evocan fuerzas terribles e imparables: Gran Sol, anticiclón de las Azores, fuerte marejada, mala mar.

lunes, 22 de febrero de 2016

LIBROS SIN DUEÑO

Estaba desayunando el sábado pasado cuando oí por la radio la noticia de la muerte de Umberto Eco. Mi cerebro se puso a funcionar con la celeridad de un rayo: me pareció oír los pasos de los monjes en un monasterio aislado por la nieve y sacudido por enigmáticos crímenes; creí sentir en el rostro la agitación del aire producida por el vuelo de un gigantesco péndulo en el Panteón de París. Supongo que, a esas horas, miles de lectores de todo el mundo andaban perdidos en ensoñaciones semejantes. Pero pronto otra idea vino a superponerse a estas sensaciones extraídas de antiguas lecturas y las anuló casi por completo. «¿Qué va a ser ahora de su biblioteca?», me pregunté. Creo que lo hice en voz alta.

martes, 9 de febrero de 2016

LA MUERTE Y LA PIEDRA

Al terminar La lluvia amarilla de Julio Llamazares sentí el impulso de compartir mis impresiones de lectura en este espacio. Pero dicho impulso vino acompañado por la certeza de que cualquier comentario sobre un libro tan intenso y rotundo sería necesariamente superfluo. Me quedo, en consecuencia, con un pequeño detalle, apenas una pincelada entre las muchas poéticas y terribles que conforman este fresco sobre la más absoluta soledad.

lunes, 1 de febrero de 2016

LOS CUADROS DE ENERO (2016)

Con el nombre de Labores de los meses se conoce al ciclo de doce escenas que plasman los trabajos del campo representativos de cada parte del año y que fueron muy desarrolladas en el arte medieval y del Renacimiento. A este último periodo pertenece la miniatura que encabeza estas líneas y que se corresponde con el mes de enero. Se debe a los pinceles del artista flamenco Simon Bening (1483-1561), cuyo taller ilustró con imágenes de este tipo numerosos libros de horas destinados a personajes de alto rango de toda Europa. El que incluye esta ilustración en concreto ha pasado a la posteridad con el curioso nombre de Libro del golf, por una miniatura que representa a varios personajes jugando a algo que parece un precedente de dicho deporte. Imagino el enorme placer que supondrá pasar las páginas de uno de estos volúmenes y contemplar de cerca sus primorosas ilustraciones. En este caso, enero aparece representado con un paisaje nevado ―no podría ser de otra forma― en el que el blanco predominante establece un vivo contraste con los colores de las vestimentas y del marco ornamental. Varios edificios típicamente centroeuropeos sirven de marco a las actividades de los personajes. Uno de ellos abre ante nosotros su interior para invitarnos a contemplar una entrañable escena familiar. Creo que podría dedicar largas horas a perderme en los detalles de estas delicadas e ingenuas representaciones; me ha parecido por ello la mejor forma de empezar este año que, confío, seguirá estando lleno de pintura.

jueves, 28 de enero de 2016

GRAMÁTICA DEL CORAZÓN

Los que enseñamos gramática estamos tan acostumbrados a hacerlo a golpe de manual que perdemos de vista la profunda humanidad que entraña. Hemos olvidado el abismo que separa un plural de un singular, la emoción contenida en una primera persona o la misteriosa imprecisión que aporta un subjuntivo.

miércoles, 20 de enero de 2016

CREO, LUEGO EXISTO

Soy consciente de la ambigüedad del título de esta entrada. Aclaro que la forma verbal que lo encabeza se refiere a la acción de crear, no a la de creer; la posibilidad de un equívoco me molestaba (especialmente, por mi condición de persona absolutamente descreída en materias espirituales) hasta el punto de que pensé en desecharlo. Y, sin embargo, aquí está. No sólo no encontré otro más adecuado para lo que pretendía contar, sino que por alguna razón la ambivalencia en principio molesta llegó con el tiempo incluso a seducirme. ¿La acción de sacar algo de la nada y la de tener fe, unidas en una misma palabra? No estaba mal la coincidencia: al fin y al cabo, la capacidad artística del ser humano es de las pocas cosas en las que sigo creyendo.

sábado, 9 de enero de 2016

CORRESPONDENCIAS (I)

Charles Baudelaire puso el título de Correspondencias a uno de los poemas iniciales de su libro Las flores del mal. En él, plantea la idea del mundo físico como un conjunto de estímulos que son símbolos de realidades ocultas que el poeta debe interpretar. Concibe nuestra existencia como el tránsito por un bosque lleno de olores y sonidos que establecen misteriosas conexiones ―correspondencias, en definitiva― entre sí.

miércoles, 6 de enero de 2016

EL PRIMER LIBRO DE MI VIDA

No guardo recuerdo alguno de la época en que aprendí a leer; es la laguna de mi memoria que más lamento. Tengo imágenes precisas del día en que fui al colegio por primera vez, del aula y su mobiliario de colores, de la maestra que me recibió y de los niños que se sentaban conmigo a la mesa. De las dificultades y los miedos, de las travesuras y los disgustos, de la camaradería y los juegos. Incluso de pequeños accidentes y heridas. Y, sin embargo, no consigo recuperar ni una sola de las sensaciones que acompañaron a ese portentoso proceso de aprender a descifrar los signos desplegados sobre un papel.

lunes, 4 de enero de 2016

LOS CUADROS DE DICIEMBRE (2015)


Siento tanta añoranza de la lluvia, que busco consuelo en la contemplación de cuadros como este del pintor sueco Carl Larsson (1853-1919), que lleva como título el nombre de la población francesa en la que levantó el vuelo la carrera de su autor: Grez-sur-Loing. Afincado en una colonia de artistas de dicha localidad, Larsson dejó numerosos testimonios de la belleza natural que lo rodeaba, en la mejor línea de los paisajistas franceses de finales del XIX. Todas las vistas rurales y urbanas que produjo me resultan sugerentes, pero he elegido esta por el extraordinario tratamiento del suelo mojado, que tanta atracción ejerce sobre mí, dada la pertinaz sequía en la que estamos inmersos por estos lares. No me canso de contemplar esta brillante superficie en la que se duplican los árboles y construcciones que flanquean la calle, ejemplo de la capacidad portentosa de algunos artistas de transmutar el lienzo en otras materias. El empleo del color dota al cuadro de un singular encanto: frente al predominio de los grises, esas notas brillantes en el verde de la vegetación y en el vestido rojo de la protagonista, que son reclamos que atrapan nuestra atención de forma irremediable. Este humilde escenario de las afueras del pueblo se ha visto transformado por el agua en un espacio singular, en el que el suelo es un espejo y los colores resplandecen. Refugiada en el cobertizo, la joven protagonista es testigo, al igual que nosotros, del poder embellecedor de la lluvia.

lunes, 28 de diciembre de 2015

PINTANDO HISTORIAS

Por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a ponerme navideña. Lo voy a hacer de la mano de uno de mis últimos descubrimientos, el ilustrador italiano Roberto Innocenti, que con sus fantásticas creaciones ha dado corporeidad, entre muchos otros, a los personajes y escenarios del Cuento de Navidad de Charles Dickens.

viernes, 25 de diciembre de 2015

SOL INVICTUS

Recibo felicitaciones de Navidad de todos los pelajes; supongo que a la mayoría nos pasa. Las redes sociales bullen de creaciones de contenido navideño sobre cuya autoría nadie se pregunta y que todo el mundo usa de forma indiscriminada. Hay material para elegir: por un lado están las tiernas, las que explotan el componente sentimental o abren la compuerta a una riada de buenos sentimientos que muchas veces uno ignoraba inspirar al remitente. Por otro lado las divertidas, las ingeniosas, las que se aprovechan del encanto naíf de pequeñas criaturas reales o de animación y las que juegan con el doble sentido y el equívoco, sin llegar a caer en lo irreverente. También están las iconoclastas, las que entran de lleno en el terreno de la gamberrada o de la obscenidad, o aprovechan la coyuntura para lanzar mensajes de protesta de tinte político. O las trascendentes, las que transmiten palabras cargadas de significado que pretenden despertar profundas resonancias en el que las recibe. Elegir una u otra dice mucho de la personalidad del que la envía, aunque es frecuente recibir felicitaciones de muy variado signo procedentes de un solo contacto. Una misma persona puede manifestarse así entrañable y chistosa, ingenua y traviesa, bienintencionada y soez.